Travesía Puerto Sherry-Ibiza en velero

Hola ricoviajeros!

Esta vez voy a contaros mi experiencia a bordo de un velero “comet” de 60 pies. Cambiamos el Atlántico por el Mediterráneo, que aunque parezca que no cambia muchísimo a la hora de navegar, pues sólo atravesar el Estrecho de Gibraltar ya es una “faena” con tanto tráfico marítimo.

Este es el resumen de una gran travesía Mediterránea, esta vez desde Puerto Sherry a Ibiza, pasando por Formentera, a bordo del “Wayra”, un maravilloso velero Comet de 60 pies (20 metros), que nos ha llevado hasta las islas pitiusas. A los mandos mi compañero Augusto, el patrón de este barco desde hace unos años y en el que trabaja para sus armadores, que tuve el gusto de conocer ese mismo verano de 2015. Como tripulantes, un amigo de los armadores, Guillermo, y un servidor dispuesto a disfrutar de la travesía y de seguir adquiriendo experiencia en navegaciones nocturnas.

Todo comenzó el viernes, con los preparativos típicos, compras de los víveres, estibarlos, subir la zodiac a bordo, etc. Sobre las siete de la tarde zarpamos desde Puerto Sherry, en el Puerto de Santa María, con una primera noche de navegación que nos regaló una puesta de sol mágica en la costa conileña y una manta de estrellas al pasar trafalgar, sobre las diez de la noche. Noche de guardia movida, con mucho tráfico en el Estrecho, que me sirve de experiencia en mi aprendizaje continuo en navegaciones nocturnas, que ya realizo solito, un gran avance. Avanzábamos bordeando el dispositivo de separación de tráfico del estrecho, entre mercantes gigantescos, portacontenedores, petroleros y bullcarriers que se dirigen y salen del puerto de Algeciras, uno de los puertos con más tráfico de Europa.

 

El amanecer nos dejó una imagen inédita para mi, las vistas de sierra nevada desde el mar, con los picos nevados, y un grupo de delfines que nos acompañaron en proa durante bastante tiempo, una maravilla que para uno de ciencias de mar como yo es todo un privilegio contemplar. El sábado doblamos Cabo de gata, justo cuando se cumplía el primer día de navegación, con unas vistas increíbles y la visita inesperada de una familia de calderones comunes, que aprovechamos para probar la go pro…una maravilla, ya que logramos grabar hasta los sonidos que emiten. Un día bastante entretenido, preparando algunas tapitas y disfrutando del mar totalmente en calma.

La segunda noche de navegación transcurrió muy tranquila, llegando hasta Cartagena, y de nuevo la guardia la hice yo, sin muchas complicaciones, otra vez bajo una manta de estrellas. Poco tráfico en el Mediterráneo, nada que ver con la noche anterior rodeado de mercantes.

Al amanecer doblamos el cabo de palos y pusimos rumbo directo a Formentera, a la cual arribamos a la una de la madrugada, eso si, con cena previa en la que no faltaron pulpo a la plancha, jamón ibérico, mejillones y un buen albariño, acompañado al final de unos gin tonic increíbles.

Arribamos a Cala Saona a la una de la madrugada, y decidimos fondearnos con el ancla para pasar la noche tranquilamente y descansar sin guardias, amanecer allí. Otra manta de estrellas increíble nos recibía en la isla. Pasamos la noche durmiendo a pierna suelta, por la tranquilidad del mar y del fondeadero y amanecimos en una piscina, porque las aguas de Formentera son una piscina natural que me dejó boquiabierto, y como no, de nuevo go pro y al agua a bucear con el tubo. En el caribe europeo, el fondo puede verse perfectamente  a diez metros, lo que resulta increíble y lo mejor, a los peces de allí les encantan los picos, tal como oyen..las salemas súper voraces comiendo picos de Jerez!!

 

A las once de la mañana pusimos proa a Ibiza, costeando Es Palmador, que es un islote privado pero al que se permiten visitas, una maravilla natural, y pasando por los freus, que son unos islotes que separan las islas de Ibiza y Formentera, en los cuales hay que prestar mucha atención a la señalización marítima para no encallar, arribando a las doce de la mañana a Marina de Botafoch, en la que pude comprobar que son muy pobres allí…..con yates que no bajan de 15 metros el más pequeño..a cada cual más lujoso.

La tarde transcurrió con un paseo en las bicis que llevamos a bordo del Wayra por el casco antiguo de Ibiza, donde aproveché para dejar muchos currículums de cara al verano que se aproximaba. Cenita de lujo, sushi en un restaurante ibicenco, unas copas y a dormir la última noche en puerto.

 

He regresado a Jerez en avión, con unas sensaciones magníficas y una experiencia más que me llevo. Pero sin duda, volveré a las Baleares pronto, pues se me han abierto muchas puertas en forma de empleo en la naútica que aquí en andalucía no encontraría ni pagando…así que…HASTA PRONTO IBIZA!

Posdata: Escribí mi experiencia de viaje en Mayo de 2015. Actualmente llevo trabajando en Ibiza dos años. Me salí con la mía!!

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