NUEVE DÍAS EN MALDIVAS

Buenas ricoviajeros!

Al fin me he decidido a contaros nuestro viaje a las Islas Maldivas, viajecito que Lucía y yo nos pegamos en Noviembre de 2017, una experiencia inolvidable, un país que se sale de lo normal y un auténtico paraíso con fama de estar muy turistizado y de valer un pastizal, pero que para nada es cierto si te sales de lo que normalmente te ofrecen y buscas sitios auténticos.

Como de costumbre, ya os adelanto que nuestro viaje a Maldivas no tiene nada que ver con los majestuosos resorts que veis en los anuncios de redes sociales, o en los documentales de youtube, donde se ven esas maravillosas cabañas encima del agua turquesa, con suelos de cristal para ver los peces y el personal trayéndote bandejas de frutas y enormes cócteles. Si eres de esos, puedes parar de leer y te ahorrarás tiempo porque no te vas a sentir identificado con nuestra filosofía de viajar.

Lucía y yo nos salimos de los maravillosos resorts de lunas de miel y todo esto, para buscar alojamientos locales, los llamados “guest house”, y, aconsejados por la gente local, buscar los rincones más auténticos de las islas, donde nos perdimos durante nueve días, que nos pasaron volando.

La moneda local se llama Rufiya, y son los billetes más bonitos que hemos visto de todos los viajes que hemos realizado. Los billetes son de colores, con animales marinos dibujados, muy originales. Un euro equivale a 19 rufiyas maldivas, para que os hagáis una idea del cambio de moneda.

Os dejamos el enlace del vídeo que edité. Utilicé mi cámara SJCAM 4000 como siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=PCxgb0_FZOg

 

 

VUELOS

Nuestro viaje a Maldivas va unido al viaje que hicimos a los Emiratos Árabes, ya que hicimos escala, y aprovechamos cinco días para visitar Dubai y Abu Dhabi, cuyo post está subido al blog, para el que no lo sepa o lo quiera leer.

El vuelo de Dubai a Maldivas, al aeropuerto de su capital, Male, dura unas tres horas y media, y en nuestro caso, viajamos con la compañía Fly Emirates, con la que viajamos también desde Madrid a Dubai.

Como ya he contado en otros post, viajar con esta aerolínea es un placer, pues es una compañía con unos altos estándares de calidad en clase turista, ofreciendo unos servicios muy buenos en todos los sentidos, entretenimiento, atención del personal, comida…

La clase bussiness ya se sale, echamos un vistazo y nos quedamos boquiabiertos con las comodidades que ofrecen, y las suites VIP ya ni hablamos, pero bueno, esto no va mucho con nuestro estilo, así que lo dejamos ahí para el que pueda o quiera pagar lo que cuesta.

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DÍA 1: LLEGADA A HULHUMALE

El aeropuerto de Maldivas se encuentra en la isla de Hulhumale, que se encuentra a quince minutos en ferry o lancha rápida de la capital. Como llegamos a las cuatro de la tarde, decidimos hacer noche en esa misma isla.

Cuando llegamos hacía un calor insoportable, con un porcentaje de humedad de más del 90%, una bestialidad en pleno noviembre, el Océano Índico nos daba su bienvenida.

La primera impresión que tuvimos fue la basura, el plástico, el primer problema que tienen en el país, no saben qué hacer con la basura, no tienen un sistema de gestión de residuos que funcione, y da muchísima pena ver cómo está todo de basura.

Hulhumale no merece la pena para nada, ciudad muy sucia, con una playa muy sucia, y por supuesto, una playa para turistas que está un poco más limpia, pues Maldivas es un país musulmán, y no está permitido usar bikini en cualquier playa, ya que corres el riesgo de que te llamen la atención o la gente te diga cosas y te mire raro.

En definitiva, no merece la pena quedarse en Hulhumale, es preferible ir al destino que tengas en lancha rápida, el medio de transporte más habitual entre islas, con el único problema de que son 25 dólares por persona. Por el contrario, el Ferry local cuesta 1 dólar por persona, tarda mucho más pero te ahorras muchísimo dinero que después puedes gastarte en las excursiones que te ofrecen, y que merecen mucho la pena.

Tal como contaba antes, al llegar a las cuatro de la tarde y ser viernes, día de los musulmanes, no había ferry local, así que por eso decidimos quedarnos en un hostal en Hulhumale, que nos defraudó muchísimo, pues había cucarachas en la habitación, a pesar de que booking le daba un 7 de puntuación cuando hicimos la reserva. El precio de la noche para dos personas es de 63 euros.

Paseamos por la playa y cenamos en un local en la misma arena, pues los bares locales sacan sus terrazas a la misma playa. Degustamos una buena mariscada por 20 dólares en total, nada mal, pero sin cerveza o vino, pues está totalmente prohibido el alcohol al ser un país musulmán, el más pequeño del mundo que practica el Islam por cierto.

 

 

DÍA 2: CAMINO A MAAFUSHI…PASANDO POR LA CAPITAL MALE

Tras pasar la noche en el hostal de las cucarachas, nos levantamos temprano y nos fuimos para el muelle del aeropuerto, para coger uno de los ferrys locales que te llevan a la capital, Male, desde donde teníamos que coger el ferry local hasta la isla de Maafushi, que era nuestro destino.

El Ferry del aeropuerto a Male tarda poco más de quince minutos en cruzar, y va cargado de gente local hasta las trancas con todo tipo de mercancías exóticas , como piñas, plátanos, etc.

Durante el trayecto nos pusieron la oración de la mañana, cosa que hay que respetar, pues recordemos que Maldivas es un país musulmán, y hay que respetar sus costumbres, cosa que nos avisaron y que habíamos leído en otros foros antes de viajar, pero que a la cabezona de mi chica no le entró en la cabeza.

Lucía decidió ponerse shorts y una camiseta, cosa que está muy mal vista en la capital del país, pues aunque parezca mentira, Male no es una ciudad turística y no están tan acostumbrados a ver a “guiris” como en otras islas. La capital tiene 5 km2 y cien mil habitantes, una de las ciudades más superpobladas del mundo.

Cuando nos bajamos del ferry teníamos que tomar un taxi para que nos llevara al puerto de Male, y desde allí tomar otro ferry a Maafushi.

Todo empezó a torcerse cuando la gente empezó a mirarnos de forma extraña, incluso nos costó trabajo coger un taxi. Cuando por fin conseguimos uno, el señor nos lleva al puerto y al llegar, nos dicen que el ferry para Maafushi era a las nueve de la mañana, no a las diez como nos había dicho el dueño del hostal de las cucarachas el día anterior. Primer problema serio…el próximo ferry a Maafushi a las dos de la tarde…HORROR!!!

Nos ofrecieron la posibilidad de ir en lancha rápida por 25 dólares cada uno, y ni lo pensamos viendo lo que había allí y el calor que hacía.

Segundo error que cometimos, mientras esperábamos la lancha rápida, ir a dar un paseo por los alrededores. JAMÁS se os ocurra pasear en short y camiseta por la capital sin ir acompañados de un guía, y más si eres mujer, y puede sonar muy machista, pero es lo que hay y son sus costumbres, estás en su país y debes de respetarlos, cosa que Lucía decidió no hacer, a pesar de que la avisé que se pusiera vaqueros.

La gente comenzó a mirarnos muy mal, a hacer comentarios, y para colmo, el puerto está lleno de hombres, sólo hombres trabajando, y lo pasamos bastante mal. No es que nos sintiésemos en peligro, pero notamos el malestar que estábamos causando. Ni siquiera en un cajero automático me dirigieron la palabra cuando hice unas preguntas.

Como anécdota, entramos en una farmacia para comprar una crema para las rozaduras (yo y mis eternas rozaduras cuando ando demasiado y me pongo a sudar).  Allí no había forma de explicar a la señora de la farmacia lo que necesitaba, ni siquiera en inglés, y acabó vendiéndome una crema para los hongos! 😀 😀

No se nos podía haber torcido más el día, así que regresamos al puerto y finalmente tomamos la lancha rápida para Maafushi.

Lo que nos podríamos haber ahorrado desde el principio!  25 dólares no es nada en comparación con la malísima mañana que pasamos!

Puedes tomar la lancha rápida en el mismo aeropuerto y olvidarte de la maldita capital de Maldivas, que además de todo esto, es la ciudad con más densidad de población del mundo, como ya he comentado y es que, literalmente, allí no cabe ni una hormiga, es un auténtico caos de circulación de motos, gente por todos sitios, y como no, suciedad por doquier, plásticos y basura, mucha basura.

CONSEJO: Ahorraros la visita a la capital, no merece la pena. Tomad una lancha rápida en el mismo aeropuerto aunque tengáis que pagar 25 dólares. No está pagado el mal rato que pasamos y la pérdida de tiempo menos aún.

Finalmente tomamos la lancha rápida para Maafushi. Cuando vas saliendo del puerto te das cuenta de que tienen una isla solo para quemar la basura, es una auténtica pena ver estas cosas en pleno siglo XXI, una auténtica barbaridad que ocurra esto en un auténtico paraíso, y que la humanidad lo permita.

Solo con separarte dos millas de Male en barco, comienzas a entender por qué llaman paraíso a Maldivas. Muchísimas islitas apareciendo por todos sitios, agua turquesa a más no poder y auténticos paraísos, islas desiertas con palmeras y cocos, y resorts, malditos resorts ocupando islas privadas, islas enteras para las grandes cadenas hoteleras y del gran lujo.

Cuando llegamos a Maafushi, en unos 40 minutos, se nos había pasado todo el estrés, y empezamos a disfrutar de nuestro viaje, sinceramente.

Maafushi es una isla en mitad de un atolón, con vida local y turística, pero muchísimo más abierta que la capital. A pesar de tener una playa bikini para turistas, la mentalidad de la gente es más abierta, y son muy amables, ofreciéndote ayuda por todos sitios.

El personal del guest house nos vino a recoger al pequeño puerto de la isla, con carro para las maletas, pues en Maafushi NO HAY apenas coches, todos se mueven en motos porque es muy pequeño, en media hora das la vuelta a la isla.

Cuando llegamos al guest house nos quedamos maravillados, un sitio precioso, con vegetación dentro de un maravilloso patio, y las habitaciones muy cómodas, y muy limpias, sin cucarachas, y con un personal muy amable, que nos aconsejó qué hacer, dónde comer, qué excursiones merecían más o menos la pena y un sinfín de cosas más que hacer en la isla.

 

Maafushi es el centro desde donde parten todas las excursiones de buceo, las excursiones a las otras islas o a los famosos Sand bank.

Y justo cuando descubrimos Maafushi y después de hablar con los chicos del guest house decidimos cambiar un poco lo que teníamos previsto hacer.

Cancelamos los alojamientos de Gulhi y de Fulidhoo, pues no hay absolutamente nada allí, merece mucho la pena visitar estas islas, pero no hay vida ni excursiones desde esas islas, de lo que no teníamos ni idea antes de viajar. Sin embargo, Maafushi tiene muchos sitios locales para comer y cenar, deportes acuáticos, tiendecitas de souvenirs y mucha gente local dispuesta a charlar contigo, pero sobre todo, la mentalidad más abierta a los turistas que en las otras, que solo tienen unos pocos habitantes.

Decidimos hacer Maafushi nuestro “centro de operaciones”, cosa de la que sin duda no nos arrepentimos hasta el día de hoy.

Aquí comenzamos a disfrutar del paraíso!

Después de dar una vuelta completa a la isla y hacernos una idea de cómo era y situar sitios de excursiones, tiendas de souvenirs, restaurantes y todo esto, nos fuimos a comer unas pizzas en un sitio local, donde nos atendieron de maravilla, y nos relajamos toda la tarde en la playa bikini, donde había unos cuantos turistas más.

En el guest house concertamos nuestra primera excursión para el siguiente día, y tras ver una maravillosa puesta de sol nos fuimos a cenar a un hotel que se llama Crystal sand, con mesas en la arena de la playa y buffet libre por 12 euros por persona, con pescado a la parrilla, ensalada y comida local, muy muy picante, con muchas especias, típico del sur de la India y Sri Lanka.

CONSEJO: si dejas propina te tratarán como a un rey los próximos días. Yo dejé 10 dólares el primer día y los siguientes que cenamos aquí no nos dejaban ni servirnos nosotros mismos, nos sentaban y nos atendían en mesa, un auténtico lujazo la atención que te dan.

 

DÍA 3: PRIMERA EXCURSIÓN, SNORKELING Y VISITA A LA ISLA DE FULIDHOO

Tras contratar la primera excursión el día previo aconsejados por los chicos del alojamiento, nos levantamos a las siete de la mañana, pues en Maldivas a las cinco y media por esas fechas es pleno día ya, y nos pusimos a desayunar el desayuno local, frutas exóticas con zumo recién exprimido.

A las siete y media llegó la chica de la excursión a recogernos y nos fuimos directos a la tienda, donde nos dieron el material necesario para hacer snorkeling, en nuestro caso, traíamos nuestras propias gafas de buceo, pues nos gusta viajar con ellas, así que nos dejaron las aletas.

Coincidimos con unos seis turistas más, pues las excursiones no admiten más de diez personas a bordo, lo cual es fantástico a la hora de estar en el agua, por comodidad.

La lanchita que nos llevó a los puntos de snorkeling es una lancha rápida como la que cogimos para llegar a Maafushi.

La primera parada, a unos cuarenta y cinco minutos, un arrecife frente a una isla con un resort de lujo, donde pudimos nadar con tiburones de arrecife y una infinidad de peces de colores, algunos enormes, que nos rodeaban. Los peces están muy acostumbrados a que les den de comer y es llegar el barco y empezar a aparecer peces por todas partes.

Lo que no nos gustó es que había muchísimas embarcaciones con turistas para realizar la misma actividad, por grupos, en el mismo sito, aunque se van turnando para no coincidir todo el mundo en el agua.

Tras una media hora volvimos a bordo, listos para ir al segundo punto, un arrecife mar adentro espectacular, donde tuvimos la suerte de ver bastantes tortugas y manta rayas enormes, una auténtica maravilla sin necesidad de usar botellas de inmersión. Basta con unas gafas, aletas y un tubo, y a disfrutar.

Hay que tener muchísimo cuidado en todo momento, y hacer siempre caso a las indicaciones de los guías locales, que son expertos en la zona. Las corrientes son fortísimas y en cuestión de segundos te alejan del barco una barbaridad, así que teníamos que ir en grupo y estar siempre pendiente a las indicaciones de los guías.

Tras media hora disfrutando de las tortugas y de la gran vida marina del arrecife, la tercera parada del día nos llevaba a un “Sand bank”, un banco de arena en mitad de la nada que emerge en superficie, la típica foto que encuentras en internet de una islita de arena blanca desierta en mitad del mar.

Recorrimos el sand bank de una punta a otra y es increíble la sensación de estar en mitad del océano y poder bañarte como si fuera una playa, con el agua casi a treinta grados, espectacular.

Tras hartarnos de hacer fotos, pusimos rumbo hacia la isla de Fulidhoo, otro paraíso de los que quedan vírgenes en Maldivas, con población local y sólo un hotel pequeñito, prácticamente no había nadie en la playa bikini donde estuvimos.

La excursión incluía el almuerzo, y los chicos te hacen una barbacoa de pescado y carne allí mismo en la playa, y te ofrecen las bebidas, por supuesto sin alcohol, y después te puedes bañar y te llevan a la visita por la isla.

Para la visita al poblado te tienes que cubrir, las mujeres las piernas con un pareo y hasta los hombros, y los chicos nos tenemos que poner la camiseta, ya que al ser una isla local muy pequeñita, la gente está menos acostumbrada al turismo y siempre hay que respetar sus tradiciones.

Fulidhoo se recorre en poco más de media hora, y es una selva tropical virgen, con casitas locales y la gente haciendo sus quehaceres diarios (y rezando cada dos por tres)

Tras la visita, vuelta a bordo y rumbo de nuevo a nuestra base, Maafushi, donde tras dar una vueltecita y tomarnos unas coca colas, nos dimos una buena duchita en el guest house y a por la cenita, de nuevo en el Hotel Crystal sand.

La sorpresa negativa del día fue que al ducharnos nos dimos cuenta de que estábamos totalmente achicharrados, como los guiris nórdicos que vienen a España y se queman en las playas.

En Maldivas el sol quema una barbaridad, la radiación UV es de las más altas del mundo, y nosotros cometimos la locura de no tener en cuenta la protección continuamente. Con tanto paraíso y tantas cosas que ver olvidamos la protección solar y es lo peor que nos pudo ocurrir, porque nos costó un día del viaje, una insolación y casi un serio disgusto.

 

DÍA 4: EL DÍA DE LA INSOLACIÓN Y NO SALIR DEL HOSTEL

Tal y como contaba, pillamos una insolación de caballo, con la piel quemada y un dolor insoportable, casi con fiebre, y tuvimos que pasar el día entero acostados en el hotel, con el cuerpo malísimo y poniéndonos aloe vera en las quemaduras.

No cometer la misma locura que nosotros, llevad siempre crema solar del 50, y hay que estar embarrándose en crema continuamente, porque el sol quema una barbaridad en el Océano Índico, y con tanta belleza no somos conscientes de lo que nos jugamos, además de perder un día, jugar con la salud, así que TOMAR NOTA de este punto.

 

DÍA 5: VISITA A LA ISLA DE GULHI

Tras el mal día que pasamos con la insolación, decidimos visitar la isla de Gulhi por nuestra cuenta, tomando el ferry local desde Maafushi (2 $). El viajecito es muy agradable, una media horita, y en ferry encuentras a gente local con todo tipo de mercancías, pero sobre todo frutas exóticas, enormes piñas de plátanos, etc.

Tuvimos la mala suerte de que ese día el clima tropical del país nos trajo lluvia y más lluvia. Con una humedad horrorosa, viento y lluvia, visitamos esta pequeñísima isla local, muy salvaje y con playas vírgenes.

Comimos en el único bar que tiene la isla para turistas, junto a la playa donde te puedes bañar en bikini, y un pequeño hostal. (13 euros la comida para los dos)

La isla se recorre en menos de una hora, y lo mejor que se puede hacer es relajarse en la playa, aunque con el clima que nos tocó lo único que pudimos hacer es esperar al ferry de por la tarde y volver a nuestra base en Maafushi, aun así fue una experiencia muy chula.

De vuelta al guest house y cómo no, cenita en la misma playa.

 

DÍA 6: PRIMERA INMERSIÓN CON BOTELLAS

Tras visitar diferentes tiendas de buceo en la isla de Maafushi y comparar precios, por fin nos decidimos a realizar nuestra primera inmersión con botellas. Elegimos la empresa “Maafushi dive&watersports”, que tenía unos precios muy buenos y buenas excursiones. (155 euros, que incluyen dos inmersiones y dos personas)

Buceamos en un atolón cercano a Maafushi, por la tarde. Las condiciones de visibilidad no fueron buenas del todo porque el mar estaba un poco movido, pero pudimos ver miles de peces de colores, peces león, morenas, cirujanos, peces payaso en sus anémonas y mil especies de corales. Bajamos a unos 15 metros, tampoco hace falta bajar más para ver el arrecife en su esplendor.

Cuando volvimos, directos a cenar a nuestro sitio favorito, el buffet libre del Hotel Crystal sand, donde de nuevo nos atendieron como auténticos reyes, y todo por la propina que les dimos el primer día.

 

DÍA 7: EXCURSIÓN DE SNORKELING Y DE NUEVO SANDBANK

Como quedamos encantadísimos de la excursión del tercer día, decidimos repetir a otro sitio con otra empresa, esta vez con “Icom”. Nos ofrecieron un pack con todo, paradas en dos arrecifes para hacer snorkeling y visita a un sandbank, que aunque no entraba dentro del pack fue toda una sorpresa que los chicos nos llevaran.

La excursión sale por 22 euros por persona.

De nuevo, me es casi imposible describir todo lo que vimos en los arrecifes, desde tortugas verdes, tortuga laúd, cientos de peces, corales y tiburones punta negra, una auténtica maravilla.

En el sandbank hicimos una parada larga, y nos ofrecieron bebidas y pequeños snacks, con fruta, un detallazo por parte de esta empresa.

Los guías te hacen fotos con sus cámaras, con lo cual no tienes que preocuparte ni en tomar fotos, solo disfrutar del snorkeling y de pasarlo súper bien. Al final del día te pasan las fotos a un pen drive.

La excursión empieza a las ocho de la mañana, volviendo sobre las cinco de la tarde a puerto, tiempo de darnos un bañito en la playa bikini de Maafushi y tirar para el hostel para duchita y cena, no sin antes pararnos en las tiendas locales para comprar unos dulcecitos típicos de los maldivos como merienda, y unos souvenirs para llevar a casa.

Para la cena nos apetecía pizza, y elegimos la “Pizzería mamma mia”, con pizzas caseras y algunas cosillas más. (15 euros por persona).

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DÍA 8: SEGUNDA INMERSIÓN CON BOTELLAS

Para irnos despidiendo del paraíso maldivo, decidimos hacer nuestra segunda y última inmersión con botellas, con la misma empresa que el día anterior.

Esta vez tuvimos mala suerte porque las condiciones de visibilidad no fueron buenas, y además, en mi caso, tuve problemas con la presión en los oídos, por no haber compensado bien, y tuve un fuerte dolor y sordera en los días siguientes.

Después de las inmersiones nos fuimos a cenar a nuestro sitio favorito, el Crystal Sand, donde nos despedimos de los chicos que tan amablemente nos atendieron los días que fuimos a cenar, y de paso, nos fuimos haciendo a la idea de que en horas pondríamos rumbo de vuelta a casa. Efectivamente, lo bueno pasa rápido, rapidísimo. Pero teníamos guardado un as en la manga para despedirnos a lo grande, con un gran sabor de boca. ¿Por qué no ver los atolones y la isla a vista de pájaro? Buenísima idea!

 

DÍA 9: PARASAILING Y DESPEDIDA

Y al aire que nos fuimos! Para terminar las vacaciones en el paraíso, qué mejor que pegarnos una de parasailing y ver Maafushi y todo el atolón desde el aire.

En la misma empresa que realizamos las inmersiones con botella, nos hicieron una rebaja en el precio, y la experiencia fue espectacular. Esta actividad es de las más caras que hay en Maafushi, pero creo que merece mucho la pena. 150 euros los dos.

Una vez arriba el silencio es total, no se oye ni el sonido de la lancha que arrastra tu paracaídas, y la vista es todo un espectáculo, indescriptible.

Un azul turquesa inmenso y barreras de arrecife por todos sitios, con tortugas y manta rayas que se ven perfectamente desde arriba, una despedida por todo lo alto, nunca mejor dicho, de este maravilloso país, del que nos hemos enamorado y al que sin duda, nos gustaría volver alguna vez.

Al final de la actividad, volver al hostel, recoger las maletas y despedirnos de los chicos, que te acompañan al puerto y te llevan las maletas en su carrito para que no tengas que cargarlas.

En la lancha rápida de los chicos de la empresa “Icom” volvimos al aeropuerto, rememorando durante el trayecto todos los buenos momentos que dejamos en estos nueve días.

 

TIENDAS DE SOUVENIRS Y PRODUCTOS QUE PUEDES ENCONTRAR

En Maafushi hay muchas tiendecitas de gente local, que te atienden muy amablemente, y con las que puedes regatear el precio de los souvenirs que quieres llevarte para casa.

Lo que más nos gustó de todos los productos que tienen son las coronas de corales blancos que tienen, preciosos.

Los Maldivos recogen los corales que están muertos, lo que es ya el esqueleto coralino, y los ponen en un trozo de madera pequeño. Son una preciosidad, compramos una corona pequeña.

Además, compramos un álbum de fotos con las pastas hechas a manos con hojas de un árbol de la zona, y algunos llaveros y una banderita del país, además deunas camisetas con el mapa de los arrecifes y animales marinos.

Había caracolas enormes y mil cosas más, pero ya se nos iba de presupuesto, pero la verdad es que te entran ganas de llevarte muchas cosas porque todo es muy bonito.

 

 

PRESUPUESTO DEL VIAJE

  • Vuelos: 1508,75 Euros. Madrid-Dubai-Maldivas-Dubai-Madrid (4 vuelos)
  • Total: 1508,75 euros

 

  • Alojamiento en Maldivas:
  • Koamas Lodge en Hulhumale: 63 euros
  • Fazza View Inn en Maafushi: 335 euros
  • Total: 398 euros (entre dos personas)

 

  • Comidas y cenas:
  • Mariscada en Hulhumale (olvidé el nombre del sitio): 70 euros (Dos personas)
  • Harbour café Maafushi: 15 euros (dos personas)
  • Restaurante de isla de Gulhi: 12 euros (dos personas)
  • Crystal sands Maafushi: 13 euros por persona. (Total días: 130 euros dos personas)
  • Pizzería Mama mia Maafushi: 26 euros (dos personas)
  • Restaurante Nika Maafushi: 30 euros (dos personas)
  • Confiterías maldivas (dulces): 4 euros
  • Total: 287 euros (entre dos personas)

 

  • Excursiones:
  • Maafushi tours (snorkeling y sandbank): 100 euros (dos personas)
  • Ferry Gulhi: 4 euros (dos personas)
  • Buceo Maafushi dive: 150 euros ( 2 inmersiones dos personas)
  • Snorkeling y visita sand bank Icom: 50 euros (dos personas)
  • Parasailing Maafushu dive: 150 euros (dos personas)
  • Total: 454 euros (entre dos personas)

 

  • Transportes:
  • Bus aeropuerto-Hulhumale: 1,50 euros (dos personas)
  • Bus Hulhumale-aeropuerto: 1,50 euros (dos personas)
  • Ferry Hulhumale-Male: 1,50 euros (dos personas)
  • Taxi Male-Estación marítima: 4,50 euros (dos personas)
  • Lancha rápida Hulhumale-Maafushi: 45 euros (dos personas)
  • Ferry Maafushi-Gulhi: 4 euros (dos personas)
  • Lancha rápida Maafushi-aeropuerto: 45 euros (dos personas)
  • Total: 103 euros

 

  • Otros:
  • Souvenirs: 40 euros (dos personas)
  • Lavandería: 12,50 euros (dos personas)
  • Propinas: 20 euros
  • Vicios (cervezas): 20 euros (dos personas)
  • Total: 92,50 euros

 

TOTAL VIAJE: 2843,25 euros (Dos personas, 1421,62 euros por persona).

 

 

 

 

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