NUEVE DÍAS EN MALDIVAS

Buenas ricoviajeros!

Al fin me he decidido a contaros nuestro viaje a las Islas Maldivas, viajecito que Lucía y yo nos pegamos en Noviembre de 2017, una experiencia inolvidable, un país que se sale de lo normal y un auténtico paraíso con fama de estar muy turistizado y de valer un pastizal, pero que para nada es cierto si te sales de lo que normalmente te ofrecen y buscas sitios auténticos.

Como de costumbre, ya os adelanto que nuestro viaje a Maldivas no tiene nada que ver con los majestuosos resorts que veis en los anuncios de redes sociales, o en los documentales de youtube, donde se ven esas maravillosas cabañas encima del agua turquesa, con suelos de cristal para ver los peces y el personal trayéndote bandejas de frutas y enormes cócteles. Si eres de esos, puedes parar de leer y te ahorrarás tiempo porque no te vas a sentir identificado con nuestra filosofía de viajar.

Lucía y yo nos salimos de los maravillosos resorts de lunas de miel y todo esto, para buscar alojamientos locales, los llamados “guest house”, y, aconsejados por la gente local, buscar los rincones más auténticos de las islas, donde nos perdimos durante nueve días, que nos pasaron volando.

La moneda local se llama Rufiya, y son los billetes más bonitos que hemos visto de todos los viajes que hemos realizado. Los billetes son de colores, con animales marinos dibujados, muy originales. Un euro equivale a 19 rufiyas maldivas, para que os hagáis una idea del cambio de moneda.

Os dejamos el enlace del vídeo que edité. Utilicé mi cámara SJCAM 4000 como siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=PCxgb0_FZOg

 

 

VUELOS

Nuestro viaje a Maldivas va unido al viaje que hicimos a los Emiratos Árabes, ya que hicimos escala, y aprovechamos cinco días para visitar Dubai y Abu Dhabi, cuyo post está subido al blog, para el que no lo sepa o lo quiera leer.

El vuelo de Dubai a Maldivas, al aeropuerto de su capital, Male, dura unas tres horas y media, y en nuestro caso, viajamos con la compañía Fly Emirates, con la que viajamos también desde Madrid a Dubai.

Como ya he contado en otros post, viajar con esta aerolínea es un placer, pues es una compañía con unos altos estándares de calidad en clase turista, ofreciendo unos servicios muy buenos en todos los sentidos, entretenimiento, atención del personal, comida…

La clase bussiness ya se sale, echamos un vistazo y nos quedamos boquiabiertos con las comodidades que ofrecen, y las suites VIP ya ni hablamos, pero bueno, esto no va mucho con nuestro estilo, así que lo dejamos ahí para el que pueda o quiera pagar lo que cuesta.

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DÍA 1: LLEGADA A HULHUMALE

El aeropuerto de Maldivas se encuentra en la isla de Hulhumale, que se encuentra a quince minutos en ferry o lancha rápida de la capital. Como llegamos a las cuatro de la tarde, decidimos hacer noche en esa misma isla.

Cuando llegamos hacía un calor insoportable, con un porcentaje de humedad de más del 90%, una bestialidad en pleno noviembre, el Océano Índico nos daba su bienvenida.

La primera impresión que tuvimos fue la basura, el plástico, el primer problema que tienen en el país, no saben qué hacer con la basura, no tienen un sistema de gestión de residuos que funcione, y da muchísima pena ver cómo está todo de basura.

Hulhumale no merece la pena para nada, ciudad muy sucia, con una playa muy sucia, y por supuesto, una playa para turistas que está un poco más limpia, pues Maldivas es un país musulmán, y no está permitido usar bikini en cualquier playa, ya que corres el riesgo de que te llamen la atención o la gente te diga cosas y te mire raro.

En definitiva, no merece la pena quedarse en Hulhumale, es preferible ir al destino que tengas en lancha rápida, el medio de transporte más habitual entre islas, con el único problema de que son 25 dólares por persona. Por el contrario, el Ferry local cuesta 1 dólar por persona, tarda mucho más pero te ahorras muchísimo dinero que después puedes gastarte en las excursiones que te ofrecen, y que merecen mucho la pena.

Tal como contaba antes, al llegar a las cuatro de la tarde y ser viernes, día de los musulmanes, no había ferry local, así que por eso decidimos quedarnos en un hostal en Hulhumale, que nos defraudó muchísimo, pues había cucarachas en la habitación, a pesar de que booking le daba un 7 de puntuación cuando hicimos la reserva. El precio de la noche para dos personas es de 63 euros.

Paseamos por la playa y cenamos en un local en la misma arena, pues los bares locales sacan sus terrazas a la misma playa. Degustamos una buena mariscada por 20 dólares en total, nada mal, pero sin cerveza o vino, pues está totalmente prohibido el alcohol al ser un país musulmán, el más pequeño del mundo que practica el Islam por cierto.

 

 

DÍA 2: CAMINO A MAAFUSHI…PASANDO POR LA CAPITAL MALE

Tras pasar la noche en el hostal de las cucarachas, nos levantamos temprano y nos fuimos para el muelle del aeropuerto, para coger uno de los ferrys locales que te llevan a la capital, Male, desde donde teníamos que coger el ferry local hasta la isla de Maafushi, que era nuestro destino.

El Ferry del aeropuerto a Male tarda poco más de quince minutos en cruzar, y va cargado de gente local hasta las trancas con todo tipo de mercancías exóticas , como piñas, plátanos, etc.

Durante el trayecto nos pusieron la oración de la mañana, cosa que hay que respetar, pues recordemos que Maldivas es un país musulmán, y hay que respetar sus costumbres, cosa que nos avisaron y que habíamos leído en otros foros antes de viajar, pero que a la cabezona de mi chica no le entró en la cabeza.

Lucía decidió ponerse shorts y una camiseta, cosa que está muy mal vista en la capital del país, pues aunque parezca mentira, Male no es una ciudad turística y no están tan acostumbrados a ver a “guiris” como en otras islas. La capital tiene 5 km2 y cien mil habitantes, una de las ciudades más superpobladas del mundo.

Cuando nos bajamos del ferry teníamos que tomar un taxi para que nos llevara al puerto de Male, y desde allí tomar otro ferry a Maafushi.

Todo empezó a torcerse cuando la gente empezó a mirarnos de forma extraña, incluso nos costó trabajo coger un taxi. Cuando por fin conseguimos uno, el señor nos lleva al puerto y al llegar, nos dicen que el ferry para Maafushi era a las nueve de la mañana, no a las diez como nos había dicho el dueño del hostal de las cucarachas el día anterior. Primer problema serio…el próximo ferry a Maafushi a las dos de la tarde…HORROR!!!

Nos ofrecieron la posibilidad de ir en lancha rápida por 25 dólares cada uno, y ni lo pensamos viendo lo que había allí y el calor que hacía.

Segundo error que cometimos, mientras esperábamos la lancha rápida, ir a dar un paseo por los alrededores. JAMÁS se os ocurra pasear en short y camiseta por la capital sin ir acompañados de un guía, y más si eres mujer, y puede sonar muy machista, pero es lo que hay y son sus costumbres, estás en su país y debes de respetarlos, cosa que Lucía decidió no hacer, a pesar de que la avisé que se pusiera vaqueros.

La gente comenzó a mirarnos muy mal, a hacer comentarios, y para colmo, el puerto está lleno de hombres, sólo hombres trabajando, y lo pasamos bastante mal. No es que nos sintiésemos en peligro, pero notamos el malestar que estábamos causando. Ni siquiera en un cajero automático me dirigieron la palabra cuando hice unas preguntas.

Como anécdota, entramos en una farmacia para comprar una crema para las rozaduras (yo y mis eternas rozaduras cuando ando demasiado y me pongo a sudar).  Allí no había forma de explicar a la señora de la farmacia lo que necesitaba, ni siquiera en inglés, y acabó vendiéndome una crema para los hongos! 😀 😀

No se nos podía haber torcido más el día, así que regresamos al puerto y finalmente tomamos la lancha rápida para Maafushi.

Lo que nos podríamos haber ahorrado desde el principio!  25 dólares no es nada en comparación con la malísima mañana que pasamos!

Puedes tomar la lancha rápida en el mismo aeropuerto y olvidarte de la maldita capital de Maldivas, que además de todo esto, es la ciudad con más densidad de población del mundo, como ya he comentado y es que, literalmente, allí no cabe ni una hormiga, es un auténtico caos de circulación de motos, gente por todos sitios, y como no, suciedad por doquier, plásticos y basura, mucha basura.

CONSEJO: Ahorraros la visita a la capital, no merece la pena. Tomad una lancha rápida en el mismo aeropuerto aunque tengáis que pagar 25 dólares. No está pagado el mal rato que pasamos y la pérdida de tiempo menos aún.

Finalmente tomamos la lancha rápida para Maafushi. Cuando vas saliendo del puerto te das cuenta de que tienen una isla solo para quemar la basura, es una auténtica pena ver estas cosas en pleno siglo XXI, una auténtica barbaridad que ocurra esto en un auténtico paraíso, y que la humanidad lo permita.

Solo con separarte dos millas de Male en barco, comienzas a entender por qué llaman paraíso a Maldivas. Muchísimas islitas apareciendo por todos sitios, agua turquesa a más no poder y auténticos paraísos, islas desiertas con palmeras y cocos, y resorts, malditos resorts ocupando islas privadas, islas enteras para las grandes cadenas hoteleras y del gran lujo.

Cuando llegamos a Maafushi, en unos 40 minutos, se nos había pasado todo el estrés, y empezamos a disfrutar de nuestro viaje, sinceramente.

Maafushi es una isla en mitad de un atolón, con vida local y turística, pero muchísimo más abierta que la capital. A pesar de tener una playa bikini para turistas, la mentalidad de la gente es más abierta, y son muy amables, ofreciéndote ayuda por todos sitios.

El personal del guest house nos vino a recoger al pequeño puerto de la isla, con carro para las maletas, pues en Maafushi NO HAY apenas coches, todos se mueven en motos porque es muy pequeño, en media hora das la vuelta a la isla.

Cuando llegamos al guest house nos quedamos maravillados, un sitio precioso, con vegetación dentro de un maravilloso patio, y las habitaciones muy cómodas, y muy limpias, sin cucarachas, y con un personal muy amable, que nos aconsejó qué hacer, dónde comer, qué excursiones merecían más o menos la pena y un sinfín de cosas más que hacer en la isla.

 

Maafushi es el centro desde donde parten todas las excursiones de buceo, las excursiones a las otras islas o a los famosos Sand bank.

Y justo cuando descubrimos Maafushi y después de hablar con los chicos del guest house decidimos cambiar un poco lo que teníamos previsto hacer.

Cancelamos los alojamientos de Gulhi y de Fulidhoo, pues no hay absolutamente nada allí, merece mucho la pena visitar estas islas, pero no hay vida ni excursiones desde esas islas, de lo que no teníamos ni idea antes de viajar. Sin embargo, Maafushi tiene muchos sitios locales para comer y cenar, deportes acuáticos, tiendecitas de souvenirs y mucha gente local dispuesta a charlar contigo, pero sobre todo, la mentalidad más abierta a los turistas que en las otras, que solo tienen unos pocos habitantes.

Decidimos hacer Maafushi nuestro “centro de operaciones”, cosa de la que sin duda no nos arrepentimos hasta el día de hoy.

Aquí comenzamos a disfrutar del paraíso!

Después de dar una vuelta completa a la isla y hacernos una idea de cómo era y situar sitios de excursiones, tiendas de souvenirs, restaurantes y todo esto, nos fuimos a comer unas pizzas en un sitio local, donde nos atendieron de maravilla, y nos relajamos toda la tarde en la playa bikini, donde había unos cuantos turistas más.

En el guest house concertamos nuestra primera excursión para el siguiente día, y tras ver una maravillosa puesta de sol nos fuimos a cenar a un hotel que se llama Crystal sand, con mesas en la arena de la playa y buffet libre por 12 euros por persona, con pescado a la parrilla, ensalada y comida local, muy muy picante, con muchas especias, típico del sur de la India y Sri Lanka.

CONSEJO: si dejas propina te tratarán como a un rey los próximos días. Yo dejé 10 dólares el primer día y los siguientes que cenamos aquí no nos dejaban ni servirnos nosotros mismos, nos sentaban y nos atendían en mesa, un auténtico lujazo la atención que te dan.

 

DÍA 3: PRIMERA EXCURSIÓN, SNORKELING Y VISITA A LA ISLA DE FULIDHOO

Tras contratar la primera excursión el día previo aconsejados por los chicos del alojamiento, nos levantamos a las siete de la mañana, pues en Maldivas a las cinco y media por esas fechas es pleno día ya, y nos pusimos a desayunar el desayuno local, frutas exóticas con zumo recién exprimido.

A las siete y media llegó la chica de la excursión a recogernos y nos fuimos directos a la tienda, donde nos dieron el material necesario para hacer snorkeling, en nuestro caso, traíamos nuestras propias gafas de buceo, pues nos gusta viajar con ellas, así que nos dejaron las aletas.

Coincidimos con unos seis turistas más, pues las excursiones no admiten más de diez personas a bordo, lo cual es fantástico a la hora de estar en el agua, por comodidad.

La lanchita que nos llevó a los puntos de snorkeling es una lancha rápida como la que cogimos para llegar a Maafushi.

La primera parada, a unos cuarenta y cinco minutos, un arrecife frente a una isla con un resort de lujo, donde pudimos nadar con tiburones de arrecife y una infinidad de peces de colores, algunos enormes, que nos rodeaban. Los peces están muy acostumbrados a que les den de comer y es llegar el barco y empezar a aparecer peces por todas partes.

Lo que no nos gustó es que había muchísimas embarcaciones con turistas para realizar la misma actividad, por grupos, en el mismo sito, aunque se van turnando para no coincidir todo el mundo en el agua.

Tras una media hora volvimos a bordo, listos para ir al segundo punto, un arrecife mar adentro espectacular, donde tuvimos la suerte de ver bastantes tortugas y manta rayas enormes, una auténtica maravilla sin necesidad de usar botellas de inmersión. Basta con unas gafas, aletas y un tubo, y a disfrutar.

Hay que tener muchísimo cuidado en todo momento, y hacer siempre caso a las indicaciones de los guías locales, que son expertos en la zona. Las corrientes son fortísimas y en cuestión de segundos te alejan del barco una barbaridad, así que teníamos que ir en grupo y estar siempre pendiente a las indicaciones de los guías.

Tras media hora disfrutando de las tortugas y de la gran vida marina del arrecife, la tercera parada del día nos llevaba a un “Sand bank”, un banco de arena en mitad de la nada que emerge en superficie, la típica foto que encuentras en internet de una islita de arena blanca desierta en mitad del mar.

Recorrimos el sand bank de una punta a otra y es increíble la sensación de estar en mitad del océano y poder bañarte como si fuera una playa, con el agua casi a treinta grados, espectacular.

Tras hartarnos de hacer fotos, pusimos rumbo hacia la isla de Fulidhoo, otro paraíso de los que quedan vírgenes en Maldivas, con población local y sólo un hotel pequeñito, prácticamente no había nadie en la playa bikini donde estuvimos.

La excursión incluía el almuerzo, y los chicos te hacen una barbacoa de pescado y carne allí mismo en la playa, y te ofrecen las bebidas, por supuesto sin alcohol, y después te puedes bañar y te llevan a la visita por la isla.

Para la visita al poblado te tienes que cubrir, las mujeres las piernas con un pareo y hasta los hombros, y los chicos nos tenemos que poner la camiseta, ya que al ser una isla local muy pequeñita, la gente está menos acostumbrada al turismo y siempre hay que respetar sus tradiciones.

Fulidhoo se recorre en poco más de media hora, y es una selva tropical virgen, con casitas locales y la gente haciendo sus quehaceres diarios (y rezando cada dos por tres)

Tras la visita, vuelta a bordo y rumbo de nuevo a nuestra base, Maafushi, donde tras dar una vueltecita y tomarnos unas coca colas, nos dimos una buena duchita en el guest house y a por la cenita, de nuevo en el Hotel Crystal sand.

La sorpresa negativa del día fue que al ducharnos nos dimos cuenta de que estábamos totalmente achicharrados, como los guiris nórdicos que vienen a España y se queman en las playas.

En Maldivas el sol quema una barbaridad, la radiación UV es de las más altas del mundo, y nosotros cometimos la locura de no tener en cuenta la protección continuamente. Con tanto paraíso y tantas cosas que ver olvidamos la protección solar y es lo peor que nos pudo ocurrir, porque nos costó un día del viaje, una insolación y casi un serio disgusto.

 

DÍA 4: EL DÍA DE LA INSOLACIÓN Y NO SALIR DEL HOSTEL

Tal y como contaba, pillamos una insolación de caballo, con la piel quemada y un dolor insoportable, casi con fiebre, y tuvimos que pasar el día entero acostados en el hotel, con el cuerpo malísimo y poniéndonos aloe vera en las quemaduras.

No cometer la misma locura que nosotros, llevad siempre crema solar del 50, y hay que estar embarrándose en crema continuamente, porque el sol quema una barbaridad en el Océano Índico, y con tanta belleza no somos conscientes de lo que nos jugamos, además de perder un día, jugar con la salud, así que TOMAR NOTA de este punto.

 

DÍA 5: VISITA A LA ISLA DE GULHI

Tras el mal día que pasamos con la insolación, decidimos visitar la isla de Gulhi por nuestra cuenta, tomando el ferry local desde Maafushi (2 $). El viajecito es muy agradable, una media horita, y en ferry encuentras a gente local con todo tipo de mercancías, pero sobre todo frutas exóticas, enormes piñas de plátanos, etc.

Tuvimos la mala suerte de que ese día el clima tropical del país nos trajo lluvia y más lluvia. Con una humedad horrorosa, viento y lluvia, visitamos esta pequeñísima isla local, muy salvaje y con playas vírgenes.

Comimos en el único bar que tiene la isla para turistas, junto a la playa donde te puedes bañar en bikini, y un pequeño hostal. (13 euros la comida para los dos)

La isla se recorre en menos de una hora, y lo mejor que se puede hacer es relajarse en la playa, aunque con el clima que nos tocó lo único que pudimos hacer es esperar al ferry de por la tarde y volver a nuestra base en Maafushi, aun así fue una experiencia muy chula.

De vuelta al guest house y cómo no, cenita en la misma playa.

 

DÍA 6: PRIMERA INMERSIÓN CON BOTELLAS

Tras visitar diferentes tiendas de buceo en la isla de Maafushi y comparar precios, por fin nos decidimos a realizar nuestra primera inmersión con botellas. Elegimos la empresa “Maafushi dive&watersports”, que tenía unos precios muy buenos y buenas excursiones. (155 euros, que incluyen dos inmersiones y dos personas)

Buceamos en un atolón cercano a Maafushi, por la tarde. Las condiciones de visibilidad no fueron buenas del todo porque el mar estaba un poco movido, pero pudimos ver miles de peces de colores, peces león, morenas, cirujanos, peces payaso en sus anémonas y mil especies de corales. Bajamos a unos 15 metros, tampoco hace falta bajar más para ver el arrecife en su esplendor.

Cuando volvimos, directos a cenar a nuestro sitio favorito, el buffet libre del Hotel Crystal sand, donde de nuevo nos atendieron como auténticos reyes, y todo por la propina que les dimos el primer día.

 

DÍA 7: EXCURSIÓN DE SNORKELING Y DE NUEVO SANDBANK

Como quedamos encantadísimos de la excursión del tercer día, decidimos repetir a otro sitio con otra empresa, esta vez con “Icom”. Nos ofrecieron un pack con todo, paradas en dos arrecifes para hacer snorkeling y visita a un sandbank, que aunque no entraba dentro del pack fue toda una sorpresa que los chicos nos llevaran.

La excursión sale por 22 euros por persona.

De nuevo, me es casi imposible describir todo lo que vimos en los arrecifes, desde tortugas verdes, tortuga laúd, cientos de peces, corales y tiburones punta negra, una auténtica maravilla.

En el sandbank hicimos una parada larga, y nos ofrecieron bebidas y pequeños snacks, con fruta, un detallazo por parte de esta empresa.

Los guías te hacen fotos con sus cámaras, con lo cual no tienes que preocuparte ni en tomar fotos, solo disfrutar del snorkeling y de pasarlo súper bien. Al final del día te pasan las fotos a un pen drive.

La excursión empieza a las ocho de la mañana, volviendo sobre las cinco de la tarde a puerto, tiempo de darnos un bañito en la playa bikini de Maafushi y tirar para el hostel para duchita y cena, no sin antes pararnos en las tiendas locales para comprar unos dulcecitos típicos de los maldivos como merienda, y unos souvenirs para llevar a casa.

Para la cena nos apetecía pizza, y elegimos la “Pizzería mamma mia”, con pizzas caseras y algunas cosillas más. (15 euros por persona).

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DÍA 8: SEGUNDA INMERSIÓN CON BOTELLAS

Para irnos despidiendo del paraíso maldivo, decidimos hacer nuestra segunda y última inmersión con botellas, con la misma empresa que el día anterior.

Esta vez tuvimos mala suerte porque las condiciones de visibilidad no fueron buenas, y además, en mi caso, tuve problemas con la presión en los oídos, por no haber compensado bien, y tuve un fuerte dolor y sordera en los días siguientes.

Después de las inmersiones nos fuimos a cenar a nuestro sitio favorito, el Crystal Sand, donde nos despedimos de los chicos que tan amablemente nos atendieron los días que fuimos a cenar, y de paso, nos fuimos haciendo a la idea de que en horas pondríamos rumbo de vuelta a casa. Efectivamente, lo bueno pasa rápido, rapidísimo. Pero teníamos guardado un as en la manga para despedirnos a lo grande, con un gran sabor de boca. ¿Por qué no ver los atolones y la isla a vista de pájaro? Buenísima idea!

 

DÍA 9: PARASAILING Y DESPEDIDA

Y al aire que nos fuimos! Para terminar las vacaciones en el paraíso, qué mejor que pegarnos una de parasailing y ver Maafushi y todo el atolón desde el aire.

En la misma empresa que realizamos las inmersiones con botella, nos hicieron una rebaja en el precio, y la experiencia fue espectacular. Esta actividad es de las más caras que hay en Maafushi, pero creo que merece mucho la pena. 150 euros los dos.

Una vez arriba el silencio es total, no se oye ni el sonido de la lancha que arrastra tu paracaídas, y la vista es todo un espectáculo, indescriptible.

Un azul turquesa inmenso y barreras de arrecife por todos sitios, con tortugas y manta rayas que se ven perfectamente desde arriba, una despedida por todo lo alto, nunca mejor dicho, de este maravilloso país, del que nos hemos enamorado y al que sin duda, nos gustaría volver alguna vez.

Al final de la actividad, volver al hostel, recoger las maletas y despedirnos de los chicos, que te acompañan al puerto y te llevan las maletas en su carrito para que no tengas que cargarlas.

En la lancha rápida de los chicos de la empresa “Icom” volvimos al aeropuerto, rememorando durante el trayecto todos los buenos momentos que dejamos en estos nueve días.

 

TIENDAS DE SOUVENIRS Y PRODUCTOS QUE PUEDES ENCONTRAR

En Maafushi hay muchas tiendecitas de gente local, que te atienden muy amablemente, y con las que puedes regatear el precio de los souvenirs que quieres llevarte para casa.

Lo que más nos gustó de todos los productos que tienen son las coronas de corales blancos que tienen, preciosos.

Los Maldivos recogen los corales que están muertos, lo que es ya el esqueleto coralino, y los ponen en un trozo de madera pequeño. Son una preciosidad, compramos una corona pequeña.

Además, compramos un álbum de fotos con las pastas hechas a manos con hojas de un árbol de la zona, y algunos llaveros y una banderita del país, además deunas camisetas con el mapa de los arrecifes y animales marinos.

Había caracolas enormes y mil cosas más, pero ya se nos iba de presupuesto, pero la verdad es que te entran ganas de llevarte muchas cosas porque todo es muy bonito.

 

 

PRESUPUESTO DEL VIAJE

  • Vuelos: 1508,75 Euros. Madrid-Dubai-Maldivas-Dubai-Madrid (4 vuelos)
  • Total: 1508,75 euros

 

  • Alojamiento en Maldivas:
  • Koamas Lodge en Hulhumale: 63 euros
  • Fazza View Inn en Maafushi: 335 euros
  • Total: 398 euros (entre dos personas)

 

  • Comidas y cenas:
  • Mariscada en Hulhumale (olvidé el nombre del sitio): 70 euros (Dos personas)
  • Harbour café Maafushi: 15 euros (dos personas)
  • Restaurante de isla de Gulhi: 12 euros (dos personas)
  • Crystal sands Maafushi: 13 euros por persona. (Total días: 130 euros dos personas)
  • Pizzería Mama mia Maafushi: 26 euros (dos personas)
  • Restaurante Nika Maafushi: 30 euros (dos personas)
  • Confiterías maldivas (dulces): 4 euros
  • Total: 287 euros (entre dos personas)

 

  • Excursiones:
  • Maafushi tours (snorkeling y sandbank): 100 euros (dos personas)
  • Ferry Gulhi: 4 euros (dos personas)
  • Buceo Maafushi dive: 150 euros ( 2 inmersiones dos personas)
  • Snorkeling y visita sand bank Icom: 50 euros (dos personas)
  • Parasailing Maafushu dive: 150 euros (dos personas)
  • Total: 454 euros (entre dos personas)

 

  • Transportes:
  • Bus aeropuerto-Hulhumale: 1,50 euros (dos personas)
  • Bus Hulhumale-aeropuerto: 1,50 euros (dos personas)
  • Ferry Hulhumale-Male: 1,50 euros (dos personas)
  • Taxi Male-Estación marítima: 4,50 euros (dos personas)
  • Lancha rápida Hulhumale-Maafushi: 45 euros (dos personas)
  • Ferry Maafushi-Gulhi: 4 euros (dos personas)
  • Lancha rápida Maafushi-aeropuerto: 45 euros (dos personas)
  • Total: 103 euros

 

  • Otros:
  • Souvenirs: 40 euros (dos personas)
  • Lavandería: 12,50 euros (dos personas)
  • Propinas: 20 euros
  • Vicios (cervezas): 20 euros (dos personas)
  • Total: 92,50 euros

 

TOTAL VIAJE: 2843,25 euros (Dos personas, 1421,62 euros por persona).

 

 

 

 

DIEZ SITIOS BUENOS, BONITOS Y BARATOS PARA COMER O CENAR EN IBIZA

Buenas ricoviajeros!

Aprovechando una visita que hemos realizado a la isla de Ibiza por motivos de trabajo, ya que la temporada de verano se nos echa encima poco a poco y dentro de un mes volveremos a vivir allí por quinto año consecutivo, nos gustaría dejaros aquí una lista de sitios donde poder comer y cenar bien y barato en Ibiza.

Partiendo de la base de que los precios en la isla siempre van a ser mucho más altos que en nuestra Andalucía, os dejo los sitios que más o menos se adaptan a los bolsillos de unos currantes como nosotros, que no son sitios tan turísticos y que hemos conocido a través de amigos ibicencos o simplemente recomendaciones de gente.

1) La Bodeguilla

Típico bar andaluz con buenas tapas caseras, al estilo granadino, te pides una cerveza y te ponen una tapita. La carta de tapas es buena, os recomiendo los chipirones, el arroz y el pulpo, aunque también los boquerones fritos, las alitas de pollo…lo recomendaría todo!!

Sirven medias raciones, entre 4 y 8 euros aproximadamente. Lo malo es que de lunes a miércoles solo abren hasta las cuatro de la tarde, y a partir de los jueves por la noche también.

Pulpo a feira

 

Ubicación

2) El Patio de los pasajeros

De nuevo un bar de estilo andaluz, en todo el centro de Ibiza, junto a la Plaza del Parque. Un bar donde trabaja una amiga de Sevilla, y donde sirven unos chocos a la plancha increíbles, acompañados de patatas o ensalada, además de diferentes carnes como entrecot de ternera o presa ibérica, acompañados de salsa ali-oli que tan típica es en la isla.

Ubicación

3) La Taberna del parque

Junto al anterior, en la Plaza del parque, pleno centro de la ciudad, esta tabernita moderna ofrece unas tapas variadas a muy buen precio, además de trío de hummus de remolacha y garbanzos y algunas tapas de otros países súper buenas. Siempre concurrido en temporada alta, aunque tienen bastantes mesas dentro y fuera, y el servicio suele ser rápido.

Trío de hummusDados de ternera con mojoGyosas

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4) Bar Llumbi

Mi preferido, por calidad de comida, trato del personal, precios y el sitio donde está ubicado, el pueblito de  Es Cubells, con unas vistas espectaculares del mar y los acantilados de aquella zona, en el oeste de la isla, una maravilla para los sentidos.

Pescados frescos y carnes de calidad a un precio espectacular para ser Ibiza, tienes para elegir en una carta variada entre 5 euros. Mi favorito, la cazuela de mejillones al vapor, 15 euros, que Lucía y yo nos acabamos en quince minutos y que casi nos dejó hartos ya.

Además, recomiendo la dorada al horno o el lenguado, todo está riquísimo, y sin dejarte una fortuna (repito, estamos Ibiza).

Para acabar la comilona, el Llumbi tiene una de las mejores hierbas ibicencas que hemos probado en toda la isla, caseras, hechas por los pageses de la zona. A veces no tienen y sólo las ponen a sus clientes. Son una maravilla para hacer la digestión.

Normalmente lleno hasta la bandera, aunque tiene muchísimas mesas. Abierto normalmente desde Marzo hasta finales de Octubre.

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5) Can Berri

Otro de los sitios más auténticos de la isla, que no es tan conocido, aunque no por ello deja de estar frecuentado por mucha gente. Abierto en temporada.

Can Berri es una casita ibicenca reconvertida en bar, en el precioso pueblo de  San Agustín, junto a la típica iglesia  que tienen todos los pueblitos de la isla, un sitio con mucho encanto donde cenar con tu pareja es una auténtica gozada.

Aunque es un poco más caro que los anteriores, la comida es de calidad y tiene buenos platos. Para un carnívoro como yo (sin ofender a mis amigos veganos), recomendaría las costillas de cerdo con salsa de mostaza y miel, o el pollo con otra salsa que ponen.

Los postres caseros, espectaculares.

Secreto ibérico con salsa de mostaza y mielEntrante de higos con jamónPollo al estilo africano

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6) Raco Verd

Sin ningún tipo de dudas, uno de los mejores restaurantes de comida mexicana de la isla de Ibiza, altísima calidad de sus platos, y buenos precios. Situado en el pueblo de San Josep, es una casa Ibicenca restaurada como restaurante, con un patio jardín precioso, donde además hay música en vivo en temporada alta.

Los burritos, las fajitas y los tacos para dos, simplemente geniales. Además ofrecen unas patatas bravas caseras riquísimas, y utilizan la materia prima de los campos de alrededor, todo producto local.

El Raco Verd ofrece una buena carta de cervezas artesanales de Ibiza, y par tomar una copa es buenísimo lugar también, con una buena carta de Gin tonics.

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7) Pizzería Es vergé

Una de las pizzerías con más fama entre la gente local, siempre lleno de gente tanto en invierno como en verano. Las pizzas son exquisitas, de las mejores que hemos probado no sólo en Ibiza.

Es Vergé se encuentra en la carretera que va desde San Josep a San Antonio, en el cruce que va a Cala Vadella.

Gran variedad de pizzas, kebabs, calzones y otras cosillas. Lo recomiendo totalmente, de hecho cenamos anoche una pizza massimo que estaba riquísima, aunque os recomendaría probar la “Es Vergé”, especialidad de la casa.

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8) Can Anita

Uno de los bares más míticos de la isla, con las mejores yerbas ibicencas caseras, donde cogerse una cogorza es extremadamente sencillo, y casi sin darte cuenta 😀 , además de comer o cenar de maravilla. Suele estar muy concurrido en verano.

Tienen tapas de pescado frito, fritos y varias tapas más. El sitio se encuentra en San Carlos, otra maravilla de pueblito ibicenco.

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9) La Tapería

De la misma cadena que la taberna del parque, que comenté anteriormente. Este bar se encuentra junto a los multicines de Ibiza, saliendo un poco del centro.

Con variedad de modernas tapitas, y buenos precios, es un lugar concurrido por gente joven donde además después de cenar puedes tomarte unas copas.

Trío de hummusTataki de salmónFingers de queso

Ubicación

10) Restaurante Es Pueto

En la bahía de San Antonio, es una especie de chiringuito, con las mesas prácticamente en el agua. Lugar ideal para tomar algo mientras ves la puesta de sol, o para comer al medio día.

Gran cantidad de tapas a precios muy baratos, pescadito frito, etc. Siempre muy concurrido, aunque tiene bastantes mesas.

Ubicación

Hasta aquí nuestras recomendaciones para todos aquellos que queráis comer y cenar en Ibiza ciudad y alrededores sin dejarse el bolsillo entero.

Más adelante haré otro post con sitios un poco más caros, para aquellos que os queráis dar un capricho alguna vez.

Saludos!

 

 

 

Bautismo de vuelo en avioneta

Buenas ricoviajeros!

El pasado fin de semana cumplí uno de mis sueños, pilotar! Y no un barco como de costumbre, sino una avioneta, una experiencia maravillosa que me regaló Lucía por navidad el año pasado. Tras la experiencia del Ferrari este año tocaba avioneta!

La actividad la hicimos en el aeródromo de Trebujena, un pueblecito a 25 km de Jerez, en el que opera un club de pilotos de vuelos ligeros y ultraligeros, además de avionetas, que además de paseos te ofrecen clases de aviación y hay una escuela para sacar las licencias  de vuelo.

La empresa que te lleva a hacer el bautizo de vuelo se llama Aerodis, pero la empresa que gestiona los bonos de regalo es emocionday, y el precio varía según la duración del tiempo de vuelo. Hay otra empresa que ofrece saltos en paracaídas allí mismo.

En nuestro caso, Lucía me regaló el vuelo de 45 minutos unos 110 euros, que la verdad se me hizo súper corto, ya que lo disfruté como un niño pequeño. Llegamos al aeródromo a las diez y cuarto de la mañana, sábado, que es el día que hacen la actividad, y a eso de las once ya estábamos despegando.

La ventaja de esta actividad es que te puedes subir con tu acompañante, solo pilota una persona, pero los dos disfrutamos igualmente en la avioneta.

El piloto te va explicando para que sirve cada aparato que va en la cabina y llega el momento en que, una vez en el aire, tú tomas los mandos y vas viendo cómo obedece la avioneta.

No os puedo explicar la experiencia porque hay que vivirla, pero para los profesionales de los yates como es mi caso, os diré que la forma de pilotar es muy parecida a la de los barcos, siempre movimientos muy suaves a babor y a estribor, porque es muy sensible el timón de cola.

Tras sobrevolar la zona de Costa Ballena, Sanlúcar, la desembocadura del Guadalquivir y el pinar de Doñana, pusimos rumbo de vuelta, sobrevolando el faro de Chipiona, el más alto de España.

La vista de la costa es increíble desde arriba, y además tuvimos la suerte de que nos hizo un día espectacular después de todas las semanas de lluvia que hemos tenido en noviembre.

Sin duda, una de las experiencias más chulas que he vivido hasta el momento, y que recomendaría a todo tipo de públicos

A los que me habéis preguntado si da miedo os diría que para nada, que una vez que despegas te pones los cascos para hablar, el ruido no te molesta y con las vistas te olvidas de todo rápidamente, y se te hace muy corto.

Saludos!

Visita al Valle del Genal. El castañar de Pujerra y Júzcar, el pueblo pitufo.

Buenas ricoviajeros!

Como ya os adelantaba en los post anteriores, el otoño ha llegado con fuerza a Andalucía este año, tanto que ha llovido de una forma descomunal, con lo que mis excursiones a la sierra y al campo se han visto afectadas de lleno por el tiempo; ni para una barbacoíta en el campo un dominguito nos ha permitido.

El finde pasado al fin el tiempo dio una tregua, y aprovechamos para irnos al Valle del Genal, un sitio que me encanta porque es perfecto para hacer fotos, una de mis aficiones favoritas, porque tiene un colorido muy muy especial, como los otoños que salen en las películas.

El Valle del Genal está en la provincia de Málaga, pasando Ronda, en plena serranía, y es una auténtica maravilla natural que tenemos aquí en el sur, famoso por los castaños que abundan en todo el valle, y que en esta fecha, recién terminada la campaña de recolección, tiene un colorido, como os comentaba, que es espectacular.

 

Aprovechando que mi hermana y mi cuñado viven en Málaga, hemos pasado el finde en su casa, que nos ha servido de base, además de estrenar la maravillosa furgoneta que han adquirido hace poco, un barco como a mí me gusta, pero de tierra, equipada con todo para viajar y viajar sin parar y buscar mil aventuras.

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EL Valle del Genal está a unas dos horas de camino en coche, tanto desde Jerez como desde Málaga. Además se hace bastante pesado por la cantidad de curvas que hay para llegar, aunque el paisaje que vas viendo compensa todo el esfuerzo y el palizón.

El Valle se encuentra rodeado por sus pueblecitos típicos,blancos, de calles estrechas, como Igualeja, donde nace el río Genal, que da nombre al valle, Pujerra, Parauta, Alpandeire y Júzcar, el famoso pueblo azul de los pitufos.

Salimos el sábado temprano con dirección a Igualeja, para ver el lugar donde nace el río. Cuando llegamos estaba todo lleno de senderistas, ya que en fin de semana el lugar se llena de turistas. El río Genal nace en una especie de gruta, a la que te puedes acercar, y tiene una especie de mirador donde puedes hacerte fotos.

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A cinco kilómetros de Igualeja se encuentra Pujerra, donde está el sendero precioso que da acceso al castañar, una auténtica maravilla natural. Recién terminada la campaña de recolección de castañas, aún quedan bastantes erizos llenos, y puedes coger rápidamente una bolsita llena de castañas, una experiencia muy muy divertida, sobre todo para los más pequeños. Vimos bastantes familias paseando y cogiendo castañas.

Tras dar un paseo de varias horas y hartarnos de coger castañas – sobre todo mi hermana y mi cuñado – decidimos volver y almorzar en el pueblo, así que nos metimos en un restaurante que se llama Buxarra, que recomendaba una conocida web.

La comida estaba buena, pero echamos de menos comida típica de la zona, sobre todo los guisos y postres que hacen con castañas. El servicio muy muy lento, estuvimos una hora y media para comer, y la verdad que nos hizo perder muchísimo tiempo para visitar otros sitios. Pedimos migas, croquetas y carne en salsa, pero nada fuera del otro mundo para mi parecer.

Tras comer pusimos rumbo a Júzcar, el conocido pueblo pitufo, que estaba aún más lleno de turistas que los demás. El pueblo azul es muy curioso, pues hace unos años el estreno de la película “Pitufos” se estenó aquí a nivel mundial, y tal fue el éxito, que los vecinos decidieron en referéndum dejar el color azul para siempre, lo que ha supuesto una fuente de riqueza turística para toda la zona.

Merendamos y paseamos por Júzcar,  donde te puedes fotografiar con los pitufos por todos los rincones, o tirarte en tirolina atravesando el pueblo desde arriba, y tuvimos la oportunidad de charlar con una señora mayor del pueblo que volvía de recoger setas, a la que hice mil preguntas porque es increíble la de cosas de naturaleza que se aprenden con los lugareños, que además son gente muy abierta y deseando entablar conversación.

Cuando el frío empezó a caer, a eso de las seis y media de la tarde, pusimos rumbo a Málaga de vuelta, disfrutando de una cervecita en mi caso, porque la nevera de la furgoneta enfría más que la de mi casa!

Un día genial y una visita que hay que repetir año tras año, un sitio para desconectar de móviles (mis fotos son con mi réflex) y de todo lo demás, naturaleza pura, como nos gusta a Luci y a mí.

Saludos!

 

Como curiosidades, comentar que es el tercer año que visito este lugar. La última vez estuve en Alpandeire, donde nació el famoso Fray Leopoldo, que tiene muchísimos fieles por toda España, y donde se puede visitar la casa donde nació, que es regentada por familiares directos del famoso beato.

 

Lo que más nos gustó:

* El sendero por el castañar de Pujerra

* Coger castañas

* El paisaje y la naturaleza pura del lugar

Lo que menos nos gustó:

* El restaurante donde comimos, el servicio demasiado lento, nada atento.

Las mejores tapas en El Zindicato, Arcos de la Frontera

Buenas ricoviajeros!!

Ya empezamos con la temporada de otoño/invierno en la campiña jerezana, y no precisamente la temporada de moda, sino la temporada del mosto y las ventas, los mostitos en las viñas, y en general, el comer de forma abusiva hasta que te salte el cinturón del pantalón.

Para inaugurarla, decidimos ir a la que considero una de las mejores ventas para tapear de toda la provincia de Cádiz, con comidas caseras a unos precios de risa, unas tapas que en otros sitios serían raciones y una calidad altísima.  Con todos ustedes….El Zindicato, con Z!!

El Zindicato se encuentra a la entrada de Arcos de la Frontera, el pueblo que nos abre la puerta de la ya conocida “Ruta de los pueblos blancos” de la sierra gaditana. Con fácil aparcamiento, nos fuimos un grupo de amigos, Sara, Elena, Carolina, Lucía y un servidor, en coche desde Jerez, veinte minutos por la autovía.

Como ya comenté en otros post, si lo que te gusta es levantarte a “la hora de los flojos”, como es mi caso, encontrarás colas de media hora e incluso un poquito más en este sitio para coger mesa, pues va mucha gente, y a pesar de ser grande y tener bastantes mesas, se llena hasta la bandera, sobre todo los fines de semana.

Llegamos a las dos y cuarto de la tarde, y tras esperar unos cuarenta minutos en la cola para coger mesa nos llegó el turno.

La carta es bastante variada y te invita a comerte todo lo que tienen, porque cada plato es una delicia. Mientras estábamos ojeándola no podíamos evitar mirar de reojo los platos que iban saliendo, a cada cual mejor.

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Nos decidimos por pedir varias tapas y compartir entre todos, para probar varias cosas. Cada uno pedimos una cosa, y tengo que decir que todos acertamos.

Nuestra elección fueron unas patatas bravas, un hojaldre de carrillada, unos huevos de choco a la plancha, unos gambones a la plancha, unas lagrimitas de pollo y una ración de presa ibérica.

 

Para beber pedimos cervezas, agua y coca cola, y los postres los dejamos, puesto que es una barbaridad la cantidad de comida que ponen, y no llegamos.

La cuenta fue de 45 euros, lo que significa que pagamos nueve euros por cabeza, increíble teniendo en cuenta todo lo que comimos.

Tras la comida tienes la opción de irte a dar un paseo a Arcos, que es una maravilla como conjunto monumental, o ir al mirador que esta al lado del bar, con unos jardines donde puedes tumbarte en el césped, echar unas cartitas o simplemente echar un rato con tus amigos.

Sin duda, para repetir y totalmente recomendable.

Lo que más nos gustó:

  • La variedad de la carta
  • La calidad de la comida casera
  • Los precios
  • El trato del servicio.

Lo que menos nos gustó:

  • La cola que hay que esperar para coger mesa si eres de ir a “la hora de los flojos”.

 

Comida japonesa, Kisoro sushi Jerez

Buenas ricoviajeros!

Tras mi paso por Barcelona y haber probado comida mexicana, le llega el turno a la comida japonesa, al sushi, y es que he encontrado una auténtica joyita que no conocía antes, a pesar de vivir prácticamente al lado aquí en Jerez.

Se trata de un pequeño restaurante japonés, muy acogedor, que está justo en la archiconocida “rotonda del Minotauro”, y cuyos precios y calidad de la comida han hecho que me decida a dedicarle este post.

El restaurante se llama Kisoro sushi, y el personal que lo atiende es muy amable y te aconsejan y te ayudan con la comida.

La carta es bastante ilustrativa, con fotos de cada plato, para aquellos que no conocemos el noble idioma japonés y sus platos a veces tan raros y desconocidos para la cultura occidental.

Después de mirar la carta varias veces y de preguntarle varias cosas a la chica que nos atendió, Lucía y yo nos decantamos por pedir una ensalada de algas mixtas y un mix de sushi.

La ensalada de algas mixta riquísima y el plato de un tamaño acertado para compartir dos personas.

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La sorpresa llegó con el mix de sushi, que trae doce piezas, con un sabor espectacular, muy muy bueno el toque que le dan.

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De precios está bastante bien, la ensalada nos alió como siete euros y el variado de sushi nueve euros, más dos cervezas. En total unos veinte euros entre los dos.

Sin duda, repetiré más adelante para probar otras especialidades japonesas que tienen.

Además, tienen comida a domicilio, para los dominguitos de flojera!

Saludos!

Taquería Don Ramón. Los mejores tacos y súper nachos de Barcelona

Buenas ricoviajeros!!

Hoy os traigo uno de los mejores sitios de comida mexicana   -si no el mejor-  que he probado en mis visitas a Barcelona.

Situado junto al Port Vell, la Taquería Don Ramón ofrece los mejores tacos que he probado hasta el momento, no sólo en Barcelona, si no en las demás ciudades que he visitado, y cuando digo buenos, digo buenos de verdad.

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El sabor me recordaba a la comida mexicana que probé en la Riviera Maya, en Playa del Carmen, no he encontrado un sitio donde el sabor se asemeje más a los puros mexicanos de allí.

Los taquitos no son muy grandes, y valen tres euros cada uno, pero con dos taquitos que pidas, yo al menos, estoy harto. Es muy curioso los nombres que tienen, todos sacados de la mítica serie “El Chavo del ocho”, y hay unos cuantos para elegir.

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Además de los tacos, mi amigo Gonzalo y yo probamos unos “súper nachos”, y tengo que decir lo mismo que digo de los tacos, no he probado unos nachos más buenos desde que estuve de viaje en México.

Los nachos son totalmente artesanales, y no son como los típicos con queso que te ponen en la mayoría de locales de comida mexicana. Llevan pico de gallo, guacamole,y más ingredientes que le dan un sabor único, ya digo, como los que probé en la Riviera Maya hace un par de años. El precio es de nueve euros, bastante bueno teniendo en cuenta el platazo que te ponen.

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El local tiene dos plantas y suele estar bastante concurrido, aunque nosotros llegamos a las cuatro y a esa hora pudimos coger mesa sin problema. El personal es atento y amable

Sin duda, un acierto que encontramos por casualidad buscando otro bar en el que pensábamos comer, y que recomendaría a todos los amantes de la comida mexicana que visiten Barcelona.

Si vuelvo a Barcelona (mi ciudad preferida), repetiré sin dudarlo!

Saludos!