San Cristhoper Inn Barcelona, un sitio ideal para hospedarte en Barcelona si vas con mochila

Buenas ricoviajeros!

Como bien sabréis algunos de los que me leéis, este finde he estado en Barcelona visitando el Salón náutico, y he elegido para alojarme un sitio que me encanta, en el que he estado varias veces y que recomendaría al cien por cien para visitar Barcelona, por localización y por la buena relación calidad/precio, el San Cristopher Inn Barcelona.

Se trata de un Hostess en pleno centro de Barcelona, a cincuenta metros de Plaza de Cataluña y de las Ramblas, donde además de alojarte puedes conocer gente de todo el mundo, con lo cual si viajas solo como yo esta vez tienes una gran ventaja.

El San Cristopher dispone de un Bar que se llama Belushis, donde puedes bajar a tomar unas cervezas, jugar al billar o al futbolín o simplemente disfrutar los findes con las sesiones de un dj que anima la noche. Además, el bar está abierto al público general, no sólo a los huéspedes del Hostess.

Es un Hostess, con lo cual no esperes un Hotel con todas las comodidades. Es un sitio con habitaciones compartidas, de cuatro, de seis, de diez y de doce personas, para chicos, para chicas y mixtas.

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Foto de booking.com

Para los que nos gusta viajar con mochila es simplemente genial, el personal es muy amable y los baños y las duchas están muy limpios durante todas las horas del día, porque van limpiando a cada momento.

Ofrece actividades diversas como tours por Barcelona totalmente gratuitos, intercambios de idiomas y alquiler de bicicletas, además de disponer de un servicio de taquillas para guardar tu equipaje si estás de paso, abierto al público en general.

Esta vez me he alojado en una habitación de ocho personas, y todo perfecto, todo el mundo muy respetuoso en general en la habitación, que además dispone de privacidad en cada cama, pues se cierran con una cortina. La cama es bastante cómoda.

Debajo de cada cama tienes tu sitio para guardar tus cosas y tu maleta, pero recuerda que debes llevar un pequeño candado para cerrar.

En el check-in te cobran el impuesto turístico de Barcelona, que son 0,75 céntimos por día y te cobran dos euros de fianza por la tarjeta magnética para entrar, que se te devuelven al final de la estancia.

El wifi funciona estupendamente.

En definitiva, es un sitio para viajeros, y una forma maravillosa de conocer gente y de hospedarte en pleno centro de Barcelona por un precio genial.

Saludos!

SALÓN NÁUTICO DE BARCELONA 2018

Buenas ricoviajeros!

Este fin de semana he estado en el Salón náutico de Barcelona, aprovechando el día de fiesta nacional de la hispanidad. Llevaba muchos años queriendo ir, pero hasta este año me ha sido imposible por motivos laborales.

He viajado con vueling directo desde Jerez y lo he visitado dos días, pero he de decir que estoy un poco desilusionado, pues me esperaba mucho más en cuanto a organización y eventos.

Con un día, incluso con dos horas me atrevería a decir – os lo aseguro-  basta para ver todo lo que este Salón “internacional” puede ofrecer.

La opinión general de los asistentes era la de “se queda un poco corto”, y digo esto porque tras estar charlando con conocidos del sector y visitar varios stands, todo el mundo que lo ha estado visitando coincide en que es un salón náutico venido a menos en los últimos años, y que nada tiene que ver con ferias náuticas ya contrastadas y con mucho más prestigio como el “Mónaco Yacht show” o el “Salón internacional de Düsseldorf”.

Aproveché mi día para visitar los stands y la exposición flotante de los astilleros Beneteau y Jenneau, siempre con sus veleros espectaculares, muy bonitos para todos aquellos a los que nos gusta navegar a vela,  como es mi caso, y el de mi amigo Gonza, al que tengo que agradecer que se tomara un día de su tiempo para acompañarme a la visita.

Me gustó también la parte de vela ligera, donde incluso montaron un canal neumático para probar las tablas de paddel surf, que hizo las delicias de los más pequeños – y no tan pequeños-.

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Visité el stand de Sacs, con sus modelos de semirrígidas espectaculares, la Rebel 47, una pijada para los bolsillos pudientes, y que pude visitar gracias a mis amigos del stand de Helimotor.

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La parte de los grandes catamaranes, que nunca deja indiferente a nadie, porque cada vez son más casas flotantes y ya hay algunos que no traen ni velas, ya son yates para “dominguear”, como a mí me gusta llamar a este tipo de navegación.

He echado de menos la época donde todos los stands daban regalos, al menos una camiseta, un llaverito o cualquier recuerdo en forma de souvenir que te puedas llevar de recuerdo.

En conclusión, creo que una ciudad como Barcelona, con unos juegos olímpicos a sus espaldas, con un puerto olímpico precioso, se merece un salón más amplio, con muchísimos más eventos, y sobre todo, un salón que invite a los ciudadanos a visitarlo, que los haga partícipes con actividades de navegación, que no se oriente tanto al tema de las ventas, a vender barcos y ya está.

Desde mi humilde opinión, espero y deseo que cambie un poco en los próximos años.

Tengo que agradecer a la Asociación Nacional de Patrones profesionales (ANPPER) el reparto de invitaciones en su página web para entrar al Salón, gente desinteresada que realmente ama el mar y la náutica, y lucha cada día por mejorar este sector en nuestro país.

Saludos!

 

53º Ascenso internacional a vela del Guadalquivir

Buenas ricoviajeros!

Hoy os traigo una nueva aventura de las que a mí me gustan, del mar, de barcos, de velas y de marineros!

Y es que este fin de semana he participado en la 53º edición del Ascenso a vela del Guadalquivir, una auténtica maravilla que me ha sorprendido por la naturaleza del propio río y los sitios por los que hemos pasado durante la subida, que, aunque sin viento, ha sido una experiencia que todo amante a la vela debería de realizar al menos una sola vez en la vida.

Me gustaría agradecer la invitación de mi amigo Salvi a su velero “Tritón”, un Bavaria 36 con todas las comodidades, y un gran patrón como Salvador (padre), unos fenómenos de la vela con los que se aprende minuto a minuto, y que gente como yo habituada más a los yates de motor que se estilan en el pijerío ibicenco agradecemos infinitamente, pues nunca se deja de aprender durante la travesía con estos dos fenómenos.

Se unieron esta vez mis amigos Eric y Antonio, este último sin experiencia en ningún tipo de barco, con lo cual ha sido un gran bautizo de mar para él.

La aventura comenzó en la mañana del sábado, madrugando muchísimo – con lo poco que me gusta madrugar L – , desde el puerto deportivo de Chipiona, donde embarcamos a las siete y media de la mañana. El día anterior había arribado el Tritón al mismo puerto desde Cádiz, con lo cual ellos ya habían pasado noche a bordo.

Hay que decir que entre todos llevamos comida de las que a mí me gusta llamar “de jerezanas maneras”, es decir, jamón ibérico de gama alta, de los que sudan, por parte de Antonio; lomo en caña, chorizo y salchichón ibérico por parte de un servidor,  y , queso del bueno por parte de Eric, a lo que sumamos lo que ya habían comprado mis amigos, y por supuesto las bebidas, cubateo, cerveceo y demás, una barbaridad de comida para pasar el finde.

A la tripulación se unía el que posiblemente ha sido el marinero más joven de la regata, Mario, el hijo de mi amigo Salvi, un chaval de cuatro añitos que se portó genial durante toda la travesía, que hizo nuestras delicias viéndole la carita que se le quedaba con mil cosas nuevas para él.

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A las ocho de la mañana zarpábamos rumbo Sanlúcar de Barrameda, con una veintena de veleros navegando, aprovechando para saludar a compañeros del gremio y a gente que no veía hace tiempo, como mi amigo Hernán.

El día amanecía cubierto, feo como decimos aquí, y se cumplía lo que ya veníamos viendo desde días anteriores, una previsión cero de viento, lo cual nos iba dejando entrever que las ocho horas de travesía no nos la iba a quitar nadie.

Cuando llegamos a Sanlúcar de Barrameda se nos unió la flota de vela ligera, tablas de windsurf, catamaranes, láser y patines a vela, y juntos comenzamos el ascenso a motor en el caso de los cruceros, y remolcados, en el caso de la vela ligera.

El comité de regatas fue informando en todo momento, y navegamos como una hora y media por el río, pues el viento no aparecía por ningún sitio, y no había forma de cumplir con los horarios previstos, porque había que estar en la esclusa de Coria del Río a las siete de la tarde, y era una condición para cumplir estrictamente, porque si no te tienes que volver o quedarte en la misma Coria o la Puebla del río.

Cuando se dio la salida a la regata sacamos todo el trapo, todas las velas, y comenzamos a maniobrar, ceñida tras ceñida aprovechando hasta el último centímetro de calado en las orillas para ganar terreno, tras una malísima salida que hicimos (no era nuestra intención llevarnos la boya a casa J ), y poco a poco fuimos subiendo el río.

El paisaje es espectacular, con todo el pinar del coto de Doñana a babor, y a estribor los arrozales, llegando a la parte de Lebrija y Trebujena, con  poblados que salían de la nada, pequeños pantalanes y embarcaciones típicas del río, los que pescan angulas y camarones, una maravilla que nunca había tenido la suerte de ver hasta ahora.

Antes de dar la salida ya nos habíamos metido el primer atracón de chacinas y cervezas, para inaugurar la travesía y coger fuerzas para lo que nos venía encima.

Tras navegar lo que el viento nos permitía montamos el spi, que fue muy bonito pero que apenas nos dio tiempo a usar, pues a las cinco y media de la tarde se nos avisó por parte de la organización que teníamos que encender motor, ya que la previsión de horarios no se cumplía y la llegada a la esclusa se antojaba imposible, así que se puso fin a la regata casi sin viento y toda la flota fue ascendiendo hasta llegar a Coria del río, pasando por la Puebla un poco antes.

He de comentaros que en mi vida había entrado en una esclusa ni había visto su funcionamiento. Tras esperar que un semáforo se pusiera en verde entramos todos a una especie de presa, donde se cierran las compuertas y el agua de dentro comienza a bajar para igualarse con el siguiente tramo de río arriba. Aprovechamos para hacer un descansito amarrados a los costados de la misma esclusa y tomarnos otra ronda de cervecitas congeladas de esas que teníamos en la nevera del velero. (Bueno reconozco que algunos gin tonics también malpensados J )

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Tras salir de la esclusa pusimos rumbo a la capital hispalense, pasando por debajo del puente del Centenario, otro de los momentos de la regata sin duda, hasta entrar a la ciudad y esperar a que abriesen un puente que da acceso al Real club náutico de Sevilla, donde nos asignaron el atraque.

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Llegamos reventados, a las nueve de la noche, casi nueve horas de travesía, el tiempo de atracar y meternos a las duchas, asistir a la entrega de trofeos y a los canapés.

Según me comentaban algunas tripulaciones más veteranas nada tiene que ver la entrega de trofeos actual con lo que se hacía años atrás, donde ponían cena de gala con tenedor y cuchillo. Ahora todo se limita a canapés congelados de los que nos comemos en casa, croquetitas, nugets de pollo, algún queso, chorizo…dioooos más chacinas después del atracón todo el día en el barcooo!!!!  Es verdad que para rematar la faena nos pusieron unos pinchitos pequeños y unas mini hamburguesitas.

Terminados los canapés no podíamos con nuestros cuerpos y rápidamente dejamos a un lado la idea de salir un poco de marcha por los alrededores, pues el domingo había que zarpar a las siete y media de la mañana, es decir, toque de campana a las siete para preparar el barco, y zarpar. El problema es que el puente que mencioné anteriormente solo abre a esa hora y si no pasas te quedas allí literalmente hasta el otro día, con lo cual es un coñazo.

Efectivamente, a las ocho de la mañana en punto el puente se abría, dejándonos libre el tramo de río y el amanecer sevillano para nosotros, navegando de vuelta hacia la esclusa, donde aprovechamos para desayunar, hacer cafelito y unas tostadas, y degustar el bizcocho casero que nos ofreció la tripulación del “Euroville”, uno de los veleros que participaron en la regata, y que la verdad, estaba increíblemente bueno.

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Una vez pasada la esclusa, con corriente a favor seguimos navegando rumbo a Sanlúcar de nuevo, y algunos miembros de la tripulación, Eric y Antonio, aprovecharon para dar unas cabezaditas reparadoras, que yo mismo imité más tarde.

Con el medio día llegaron las cervezas de nuevo, y el jamón y las chacinas!!! de nuevo!!!, platazo para recuperar fuerzas, acompañados de unos nachos con su salsa picante, y unos vinitos para acompañarlos.

 

Cuando pasamos la Puebla del río de vuelta, saltó algo de viento, así que aprovechamos para sacar velas y que ayudase un poco al motor.

Por supuesto la tarde transcurrió entre gin tonics y risas, hablando de la experiencia vivida y del buen rato que hemos pasado a pesar del poco viento y el cansancio acumulado. El paisaje del Coto de Doñana alrededor es una auténtica maravilla.

Arribamos a Chipiona a las cinco y media de la tarde, donde algunos desembarcamos, cómo no dejándome algo olvidado…el maldito móvil, que me negué a usar durante los dos días por el tema de desconectar de todo.

Así que de vuelta a casa a Jerez, ducha, y para Cádiz a recibir a mis amigos y recuperar mi móvil, y de paso, echarles una mano para ordenar todo, sacar la basura, fregar y todo esto que al final del día es muy pesado para cualquier tripulante que lleva todas esas horas de travesía.

El día finalizó como no podía ser de otra forma, entre cervezas y deseando vernos para la próxima aventura!!!

Saludos marineros!

 

Lo que más nos gustó:

  • La travesía en general, navegar cerca del Coto de Doñana, la naturaleza y el ambiente que se respira alrededor del río Guadalquivir.
  • El velerazo de mi amigo Salvi.
  • Las clases aceleradas de vela.

 

Lo que menos nos gustó:

  • La organización un poco descontrolada.
  • Los canapés del Club náutico de Sevilla no están a la altura de la institución.
  • El perderme la pesca de vuelta de Chipiona a Cádiz.

 

 

Los mejores espetos de pescado!!. Venta El Nene. El Puerto de Santa María

Buenas ricoviajeros!

Esta vez os traigo un sitio con pescaíto fresquito fresquito, en El Puerto de Santa María. Su nombre es Venta el nene, y para mi gusto, tiene los mejores espetos de toda la zona; si, espetos, tal como suena!!. ¿Pensabais que solo era cosa de Málaga?, pues estabais muy equivocados!, venta el nene nos trae los mejores espetos de sardinas, dorada, corvina y lubina de la costa noroeste de Cádiz!

Conocí esta venta estando en la playa con Lucía, concretamente en El Ancla, que es donde nos hemos pasado más de la mitad del verano. Cuando nos íbamos para Jerez uno de estos días, nos encontramos uno de esos molestos papelitos de publicidad que te ponen en el parabrisas del coche, y que anunciaba una venta con barbacoa y espetos.

Al principio me pareció extraño porque los espetos son de la zona de Málaga, así que lo cogí y lo leí, y resulta que la Venta el nene está saliendo del Ancla en dirección a Rota, justo en la carretera al lado del poblado naval de la base americana, que linda con Fuentebravía.

Tras investigar un poco con el coche nos fijamos que todas las noches ponían la típica barca con la candela para poner los espetos, y que estaba lleno de gente cada vez que pasábamos por la carretera.

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El pasado jueves, aprovechando la visita de nuestros amigos Elena y José, nos decidimos a hacer una paradita para cenar y al fin probar esos espetos tan deseados.

Cuando llegamos, lo primero que nos preguntó uno de los camareros es si teníamos reserva, pues cómo ya pudimos apreciar semanas antes, siempre se llena de gente la terraza exterior, que es donde hacen la gran barbacoa. Como llegamos a las nueve menos algo de la noche aún pudimos sentarnos sin reserva previa.

La terraza es un sitio muy acogedor, donde se está muy fresquito en verano, con fácil aparcamiento para el coche.

Me acerqué a la barca con las brasas con la idea de hacer una foto, pedí permiso y muy amable el chico que se ocupa del fuego se ofreció a hacerme unas fotitos con los espetos ya montados y listos para poner al fuego.

Pedimos dos espetos de sardinas, que salen a nueve euros cada uno, y traen seis sardinas, es decir, con doce sardinas nos salía a tres por cabeza (quizás por mi cabezón en vez de tres me tendría que haber comido seis 🙂 ).

Además de sardinas, te ofrecen espetos de dorada, lubina, gambones y corvina, pescado muy fresco, de excelente calidad, y todo hecho con mimo de forma casera.

Además de las sardinas, pedimos picadillo, muy a pesar, porque odio el pimiento y derivados de color verde, ensaladilla de gambas y puntillitas.

Contando con las cervezas y el tinto de verano que nos bebimos la cuenta salió por 45 euros entre cuatro personas, precio súper asequible para haber cenado pescado fresco de calidad.

Nos comentaron que los postres caseros que tienen están muy buenos, pero no llegamos pues con lo pedido nos quedamos muy llenos.

Y hasta aquí nuestro día!!!

Saludos!!

 

  • Lo que más nos gustó: relación calidad/precio excelente y buen trato del personal.

 

  • Lo que menos nos gustó: Nos ha gustado todo!

UN DÍA EN EL TAJO DEL ÁGUILA. ALGAR

Buenas ricoviajeros!!

Hoy os traigo la crónica de una visita que hemos hecho al complejo turístico Tajo del Águila, en Algar, en la sierra de Cádiz.

En vísperas de mi 18º cumpleaños…jeje ya quisiera!!…de mis 35 añazos casi cumplidos, decidimos ir de excursión a la sierra, aprovechando otro de estos días tontos del verano que tenemos en Cádiz. Si la última vez visitamos la playita de la sierra en Zahara debido al temporal de viento de levante, esta vez, el causante de nuestra excursión a la sierra en pleno agosto fue el viento de poniente, si, ese que da fresquito en la playa y te da frío a partir de las seis de la tarde.

Acompañado como no de Lucía, y además, esta vez de mis amigos Samuel y Alba, decidimos poner rumbo en coche a Algar a eso de las  diez de la mañana; sí, esta vez no hubo “hora de los flojos”, ya que el Tajo del Águila abre a las once, y recibe gran cantidad de visitas para hacer las actividades en el embalse.

El complejo recreativo Tajo del Águila se encuentra a unos cuarenta minutos de Jerez en coche,  exactamente a un kilómetro del pueblo de Algar, y está perfectamente señalizado al llegar.

 

Me vinieron muchos recuerdos a la mente, como el día de la visita a Arroyomolinos, ya que también estuve de campamento en Tajo del Águila cuando tenía doce años. He de decir que el sitio ha cambiado bastante, ya que del antiguo camping hemos pasado a cabañas preciosas de piedra que invitan a quedarte, e incluso hay un chiringuito con piscina y unas vistas espectaculares al embalse.

El sitio ofrece actividades náuticas, kayak, hidropedales y hasta tienen un velero oceanis 40, el cual captó mi atención nada más llegar (ayy estos hombres de mar).

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Las actividades duran tres horas, de once a dos, y de cuatro a siete, no se alquilan por horas como ocurre prácticamente en todos los sitios que ofrecen actividades acuáticas, y cuesta diez euros por persona, un precio muy asequible para todos, pues son tres horas.

En nuestro caso elegimos dos kayak dobles, para ir los cuatro, y preguntamos a los monitores los sitios de interés. Hay varias opciones, pues el embalse de Guadalcacín II es enorme. Nos recomendaron una zona con cataratas, donde se puede ir con el kayak a la orilla y desembarcar. La zona es preciosa y el agua de las cataratas está congelada en comparación con la del embalse!!

Al principio hay mucha gente en la catarata lógicamente, pues es la principal novedad que encuentras al principio, así que decidimos seguir paleando y volver de vuelta, todo un acierto porque la tuvimos para nosotros solos a la vuelta.

Nos adentramos bastante tiempo en el embalse, hasta llegar a un puente por el que pasa la carretera de los pueblos de la sierra. Ahí decidimos volver, cuando aún nos sobraba como hora y cuarto.

Cuando llegamos a las cataratas desembarcamos en la orilla y nos bañamos, menuda gozada el agua fresquita después del calor que hace remando!!

Al volver, tranquilamente, nos encontramos con la excursión del velero que había visto en el embarcadero al principio, y me contaron que hacen ruta por 12,50 euros por persona, y te incluye cervecita y tapitas, un precio súper barato, y os lo digo yo que trabajo en el sector náutico.

El complejo cuenta con un restaurante para comer, pero al ser día quince de agosto, fiesta nacional, estaba cerrado, no así el chiringuito con la piscina, pero no tiene comida.

Uno de los chicos de allí nos recomendó un bar en el centro de Algar, que por lo visto es de ellos, y te reservan mesa. El bar se llama “La dehesa” y tiene precios muy buenos, con tapas desde 2,50 euros y platos buenísimos desde 5 a 11 euros, la carne un poco más cara, pero todo genial!.

Yo elegí gallo a la plancha, Lucía pidió pez espada, Samuel optó por una sepia a la plancha y Alba por un pollito empanado, todo acompañado por una ensaladilla y unas patatas cheedar para el centro, más cervezas y refrescos. La cuenta 49,50, barato para todo lo que comimos.

Después de comer nos volvimos al chiringuito del Tajo del Águila y nos dimos unos chapuzones en la piscina, con mojitos y otros cócteles que te hacen allí. Cuestan cinco euros y no están nada mal.

Las vistas desde el chiringuito son simplemente espectaculares, con el embalse y la sierra de fondo, y más increíble aún es la puesta de sol, una maravilla!!.

Allí nos quedamos a disfrutar del “sunset”, y después rumbo a casa, pensando en los 35 añazos que me caen en las espaldas, pero con las mismas ganas de fiesta de siempre y la misma ilusión!!!!.

Hasta la próxima!

 

  • Lo que más nos gustó: Sin duda el entorno natural, los precios y las actividades, y cómo no, la maravillosa puesta de sol entre mojitos.

 

  • Lo que menos nos gustó: Está muy bien todo, pero echamos de menos quizás un sitio donde poder dejar las pertenencias y cambiarse, ya que vas al agua y te mojas!

Te dejan un bote estanco para meter objetos de valor y llevarlos en el kayack, pero aun así echamos de menos un sitio

TABERNA CABILDO. SANLÚCAR DE BARRAMEDA

Buenas ricosviajer@s!!

Aquí os traigo un sitio espectacular en el centro de Sanlúcar de Barrameda, con precios espectaculares y una alta calidad en sus productos.

Domingo día cinco de agosto, y maldita ola de calor!!!!, a las nueve de la noche a 32 graditos en Jerez…casi ná!!!. Surgió una idea, Lucía, ¿Y si nos vamos a Sanlúcar?, ¿Se estará más fresquito?…

Dicho y hecho, coche para Sanlúcar, a veinte minutitos de Jerez, llegar, buscar aparcamiento por la zona de la calzada (donde ponen la Feria de la Manzanilla), y andar para el centro.

Sanlúcar es una maravilla de pueblo en verano, el centro tiene un ambiente espectacular, llenísimo de gente, las tiendecitas abiertas y lo mejor, los bares abiertos hasta tarde para poder cenar a la hora que cenamos los españoles, correcto! a partir de las diez o diez y media de la noche!!.

Y es que me encanta Sanlúcar porque el horario de los bares no está supeditado al horario de los guiris como pasa en Ibiza, es un pueblo español!!!, sí señor!!!, que se adapten ellos a nuestro horario joder!

Al llegar a la plaza del Cabildo, muchos bares para elegir, y nos decidimos por Taberna Cabildo, sobre todo porque en la plaza es de los pocos, si no el único, que tiene servicio en las mesas. Casi todos los demás son autoservicio.

En Taberna Cabildo no hace falta apuntarte a una larga lista de espera, llegas y la primera mesa que ves vacía la coges y ya.

La relación calidad/precio excelente, con mariscos, tapas y platos locales. Las tapas entre 2,5 y 5 euros. El marisco es algo más caro, pero merece la pena probar los famosos langostinos de Sanlúcar (80 euros/kg), o las gambas.

De pescado frito ofrecen varios platos, desde acedías, boquerones, chocos fritos, adobo, hasta surtidos de pescaíto.

Nosotros pedimos gambas, cóctel de marisco y unas coquinas al ajillo, espectaculares. Todo esto más una cerveza grande y un vinito blanco. La cuenta fue de 32,60 euros.

 

 

 

 

UN DÍA EN LA PLAYITA DE LA SIERRA

Buenas ricoviajeros!

Después de tres años disfrutando y trabajando el verano Ibicenco volvía por mi tierra, con unas ganas tremendas de volver a disfrutar de nuestras playas y de nuestro paraíso andaluz, de sus maravillosas comidas, de mis amigos, de mi gente, de las salidas nocturnas, de todo y más! podría seguir escribiendo y escribiendo y no parar.

Ayer tocó excursión a la “playita de la sierra”, el complejo recreativo de Arroyomolinos, en Zahara de la sierra, que me trajo buenísimos recuerdos de mi infancia, ya que lo visité con 12 años durante unos campamentos de verano con el cole, y me vinieron a la mente recuerdos inolvidables, amigos con los que aún mantengo contacto, sitios dentro del complejo que no han cambiado desde entonces y muchísimos recuerdos más.

La “playita de la sierra” se encuentra a una horita de Jerez, justo en la carretera que entra al pueblo de Zahara de la sierra, pueblo que forma parte de la ruta de los pueblos blancos de Cádiz. El acceso está bien señalizado y al llegar tiene parking, que suele estar abarrotado en estos meses de verano.

El horario de apertura es todos los días de once de la mañana a ocho de la tarde, aunque el amigo google me decía que cerraba a las siete, pero no es así, al menos en Agosto.

Salí con Lucía a las doce de la mañana de Jerez, y llegamos a eso de la una y media de la tarde, con un calor asfixiante, a cuarenta grados que marcaba el termómetro del coche, con un levantazo de cojones, de estos días fuertes de levante que tiene Cádiz muchas veces.

Yo recomendaría salir antes la próxima vez, sobre todo para llegar en cuanto abre el complejo y pillar parking cerca, pero como nosotros estamos de vacaciones y somos muy flojetes salimos bastante tarde, aunque ya digo que para gustos colores, hay gente a las que no les gusta estar en un sitio más de ocho horas, y allí el día se pasa bien estando dos, tres, cuatro u ocho horas.

Decidimos ir a la playita de la sierra porque como bien digo, hacía un día gordísimo de levante, y como no se puede ir a la playa a ningún sitio con días así, qué mejor forma de divertirse que ir a remojarte a Arroyomolinos, con el agua congelada del río Guadalete.

Cuando llegamos –a la hora de los flojos – por supuesto que el primer parking ya estaba completo, pero como digo, allí hay sitio de sobra para muchísimos coches.

El recinto te deja meter comida, sillas, mesas, flotadores hinchables y todo lo que quieras, excepto perros, que aunque ahora está cada vez más de moda lo de las mascotas en las playas, aquí aún tienen el acceso denegado.

La entrada son 3,50 euros por persona en día laboral, y 4,50 los fines de semana, precio que nos pareció magnífico viendo lo que cuesta por ejemplo el aqualand Bahía de Cádiz sin tener grandes atracciones (25 euros), es decir, por ese precio pueden disfrutarlo muchísimas familias con peques, y además, los menores de cuatro años no pagan, algo totalmente lógico en una provincia con sueldos muy bajos y mucho paro.

En cuanto entramos, lo primero que nos llamó la atención fue la gran arboleda que tiene, y que da sombra a todo el parque, con lo cual no es necesario ni llevar la sombrilla, una ventaja, menos peso, mucho mejor!

 

Vimos que hay zonas con mesas de estas típicas de madera de los parques, pero ya a la hora que llegamos nosotros estaban todas ocupadas, así que cogimos un sitio debajo de un gran árbol y ahí nos plantamos con nuestras butaquitas y nuestra neverita.

Hay una zona con un bar y un restaurante con bufet, donde el menú cuesta diez euros e incluye la bebida, para los que no quieran o no tengan tiempo de ponerse a hacer bocadillos.

El tiempo de comer unos bocatas de tortilla que hicimos en casa, ya que a la hora de los flojos se llega con mucha hambre, e irnos para el lago al primer bañito. Amigos, el agua está congelada, me recordó a la costa del Algarve portugués cuando he estado navegando por allí, pero la verdad es que con el calor que hace estos días se agradecía muchísimo, aunque aun así para mi gusto, congelada, del agua que te corta la piel y te deja la circulación como la de un niño de cinco años, totalmente nueva.

La zona de baño es muy agradable, puedes sentarte en las orillas o directamente en unos bancos que hay en mitad del lago, pero ojo, el sol pega muy fuerte allí, pues no olvidéis que está en mitad de la sierra, y hay que usar protección siempre! Puedes dejar las chanclas en las orillas, nadie te las va a robar.

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El lago se llena con el mismo río, que baja de la montaña, entra al lago y sale por una catarata pequeña hasta el embalse de Zahara.

Hay zonas poco profundas y hay otra zona con 3,5 metros de profundidad, donde puedes saltar desde la orilla.

Hay socorristas todo el tiempo, así que los niños estarán continuamente vigilados en la zona de baño.

A las cinco de la tarde comienza la actividad de tirolina, con precios aparte, cuatro euros una tirada y seis euros dos. Se trata de una tirolina que pasa por encima de todo el lago, y que por lo que vimos hacía las delicias de los más pequeños…y de los no tan pequeños.

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Así discurrió nuestro día, entre bocatas, partiditas de cartas y bañitos en agua fría, todo el tiempo muy ameno. Había mucha gente, pero todo muy tranquilo, todo el mundo muy respetuoso. Nos han dicho que los fines de semana es mucho peor porque hay demasiada gente, así que decidimos ir ayer jueves y la verdad nos ha encantado la experiencia.

Al final del día paramos en la presa del embalse de Zahara y pudimos hacer unas fotos preciosas, por el momento de la tarde, con la luz favorable y el pueblo y el embalse como fondo. Una maravilla!. Sin duda, repetiremos!!

A las siete y media cierran la zona de baño, y a las ocho de la tarde te desalojan. El aspecto que se le queda al lago sin gente y en calma es precioso!, no dejes de hacerle una fotografía de recuerdo!

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  • Lo que más nos gustó: Yo diría que todo!. Es un sitio maravilloso para ir en pareja, con amigos o con la familia, con buen precio, asequible para todos los públicos.

 

  • Lo que menos nos gustó: No hay papeleras en la zona de sombra, avisan por megafonía antes de cerrar para que la gente recoja las cosas y las tire en los contenedores que hay a la salida, pero desgraciadamente hay mucha gente incívica que tiran papeles al suelo y bolsas, y se van tan tranquilos como si nada.

 

Al final del dia es el propio personal y los socorristas los que recorren la zona recogiendo lo que los guarros incívicos han dejado tirado.

El parque debería de tener papeleras en el interior, aunque por supuesto la gente tiene que concienciarse de que los papeles se tiran en las papeleras, y que si no hay, se guardan y se tiran en casa.

Hasta aquí nuestro día!!

Saludos a todos!